Paciencia

Mi mamá, tan sabia, siempre dice: “Paciencia piojo, que la noche es larga”.

Si hay algo que uno aprende durante el proceso de emigración canadiense es a tener paciencia. Ya llevamos un poco más de 5 meses esperando que lleguen las órdenes para los éxamenes médicos, que marcan el siguiente paso en esta historia. Luego de eso, y si Canadá considera que estamos saludables, nos llamarán para sellar nuestras visas.

Lo cierto es que en estos meses ha ocurrido de todo un poco: adelantamos algunas diligencias médicas (Fer se operó del oído, yo fuí a hacerme la citología), me puse en tratamiento para bajar el colesterol y hasta comencé a hacer ejercicios.

Fer siguió sacando cuentas y reuniendo fondos en dólares para cuando nos toque partir.

Llegaron y se fueron las vacaciones escolares. Comenzó la escuela de nuevo, y con ello una nueva rutina para Sofia que ahora está en 1er grado y en las tardes va a clases de inglés. Yo trabajé hasta principios de Octubre y desde entonces, decidimos que me quedaría en casa, apoyando a Sofia con las tareas por la tarde y encargandome de las cosas cotidianas.

Nos reunimos varias veces con el grupo de amigos que está emigrando a Canadá (de esas reuniones les contaré más adelante), creció nuestra red de contactos, compartimos anécdotas, historias e ilusiones, y nos ofrecimos apoyo para los que aún estamos en la espera.

De alguna manera contagiamos a mi cuñada y su esposo con el entusiasmo de emigrar, y decidieron iniciar el proceso, asi que también los estamos ayudando.

Por supuesto no hemos dejado de investigar sobre Canadá, leer los blogs a diario, recopilar enlaces de interés (ya tengo tantos, que debo ponerme una fecha para comenzar a organizarlos y revisarlos).

Y por supuesto, seguimos haciendo planes para cuando lleguen las órdenes, y para un poquito más allá de eso.

Mientras tanto, paciencia…

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