Resoluciones de Enero

Continuar los estudios de inglés.

Por supuesto, hacer dieta.

Aprender a estar más saludable. Eso significa hacer ejercicios y estresarme menos.

Esperar pacientemente. Esperar, esperar y esperar.

De más está decir que el tema de la espera es desesperante, no tanto por lo que falta sino por la incertidumbre. Tal como Fer me lo dice: “Pero si de todas maneras, no nos vamos todavía…”

Y es cierto. Suponiendo que tuvieramos la visa canadiense sellada mañana mismo, aún así preferimos la idea de emigrar de manera planificada, con un esquema de tiempos que más o menos nos hemos planteado: esperar las vacaciones escolares, lo cual coincide con el verano, para llegar allá cuando el clima sea más benevolente con este trío de maracuchos acostumbrados al clima tropical.

Además, necesitamos tiempo para vender la mayoría de nuestras cosas y así llevarnos más dinero. Completar primero los estudios de inglés, y gestionar desde aquí la equivalencia de nuestras credenciales, para llegar allá con mayores herramientas que nos abran las puertas hacia el mercado laboral.

Así que, entre las famosas “resoluciones”, está el dar esos pasos concretos que incluyen elaborar un sofisticado cuadro en Excel donde vamos a practicar uno de los pasatiempos favoritos de mi adorado esposo: echar números.

Cuánto debemos apartar para el landing fee, cuánto llevaremos en efectivo, cuánto dejaremos en bolívares para cancelar el cupo en dólares de viajero y las remesas familiares, cuánto vamos a destinar para los pasajes, cuánto para los primeros gastos después del landing. Y pare usted de contar…

Enero 2011 además es para mí algo así como el inicio de la cuenta regresiva, porque si algo es cierto es que este año nos vamos. El truco está precisamente en avanzar en los planes CONFIANDO en que las cosas se van a dar. Y confiar a ciegas a veces es difícil, muy difícil.

Creo que de eso se trata la fé.

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