Los tiempos han cambiado

Resulta que el proceso de inmigración bajo el cual estamos aplicando tiene (o tenía) una duración estimada de 1 año para completar la revisión del paquete de documentos y emitir una respuesta, bien sea positiva (emisión de órdenes médicas) o negativa (rechazo de la residencia). Este es el famoso Fast track” del que les hablaba en un tema anterior, y cubre todas las solicitudes recibidas hasta el 25 de junio de 2010 (nosotros enviamos la nuestra en enero 2010 y estamos “en proceso” desde el 18 de junio de ese año).

Según algunos casos conocidos a través de los foros de inmigración, muchos de los aplicantes del fast track recibían sus órdenes médicas entre 4 y 5 meses luego de que su expediente comenzara a procesarse. Esa siempre fué nuestra expectativa, quizás por ser la más optimista y que además se correspondía con lo explicado en el acuse de recibo que nos llegó al enviar nuestros documentos, donde decía que si en 9 meses no teníamos noticias, contactáramos a la Embajada.

En la página del CIC hay una tablita donde exponen los tiempos estimados de procesamiento para el paquete de documentos. Para nuestra categoría, este tiempo eran los famosos 9 meses.

Justo antes de que se cumplieran para nosotros, se les ocurrió “actualizarla” y colocar que ahora se tardaban 10 (de igual manera, los contactamos abriendo un case-enquiry y enviándoles un email).

Pues ayer nos enteramos de que la famosa tablita fué actualizada oootra vez: ahora son 12 meses -1 año- para que los oficiales en la embajada de Caracas revisen completamente un expediente y den su veredicto. Pueden ver la nueva tabla aquí:

Tiempos de procesamiento para los países de América

Al respecto tenemos varias opiniones:
Una, que es la manera de aceptar que están (muy) retrasados y se sinceraron con los aplicantes, actualizando los tiempos en la página oficial.

Otra, que están corriendo la arruga, aplicando el famoso dicho venezolano de “como vaya viniendo, vamos viendo”.

Según lo que hemos leído por ahí, hay en este momento algunos cambios en los sistemas que pudieran estar ocasionando un retraso en los procesos de la embajada.

En conclusión, seguimos en la pelea. Seguimos “en los tiempos”. Seguimos esperando.

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