Pasaportes entregados en la Embajada

El lunes pasado Fer hizo un viaje maratónicamente largo en autobús (14 horas) para llevar personalmente nuestros pasaportes a la Embajada de Canadá en Caracas. Finalmente llegó con tiempo de sobra al portón de la Embajada, el cual abren estrictamente a la 1pm, ni antes ni después, sin importar que esté cayendo el diluvio bíblico que cayó ese día.

El proceso fué extremadamente simple: entregó los 3 pasaportes a la chica de la taquilla, junto con el recibo del depósito bancario del derecho de establecimiento (BsF 2220 por cada adulto). A cambio, la chica le entregó un cartoncito blanco a manera de recibo, con el cual podemos retirar nuestros pasaportes sellados a partir del siguiente jueves. A Fer le llamó la atención el tono despreocupado que toma esto ya al final, la chica lo trató muy bien y le explicó las varias maneras que hay para retirar los pasaportes: personalmente, vía courier con sobre pre-pagado, a través de un familiar o amigo, o cualquiera que se aparezca allá con el tickecito blanco…

Y así fué como, casi 2 años después, nuestro proceso para obtener la visa canadiense como trabajadores calificados estaba llegando a su fin.

Que si estamos felices? Mucho. Emocionados? Bastante. Asustados? Por supuesto!

Cómo lo comenté en el foro de mequieroir.com, después que llegan las órdenes médicas todo ocurre tan rápido que no da tiempo ni de asimilar lo que está pasando. Bueno, al menos en nuestro caso… Confieso que nos estamos tomando todo esto del sellado con algo de discreción, por culpa de los largos meses que estuvimos sin saber nada y terminamos acostumbrados a la ausencia de noticias, a no mencionar el tema y tenerlo más bien bajo perfil. Por ahora, hemos dado algunos saltos de alegría y compartimos la noticias con muy pocos, mientras puertas adentro seguimos con el trabajo de hormiguita que significa mover toda la vida de un país a otro.

Los sentimientos siguen allí peléandose: la frustración por nuestra realidad-país, de no conseguir ni leche en los supermercados, contra la realidad-familia, de que aquí es donde están nuestros seres más queridos, la familia unida y soñada que tanto vamos a extrañar.

Yo particularmente, necesito estos meses que nos quedan antes de partir, para asimilar lo que estamos dejando atrás. Este es el momento en el que uno se pregunta a sí mismo (otra vez) “Porqué es que me voy?”. Luego sales a la calle, y te acuerdas, y te aclaras. Luego te reúnes con tus papás y hermanos y te confundes otra vez.

Es el vaivén emocional que ataca al imigrante. Bueno, al menos a nosotros… Y que de alguna manera también de eso se aprende y dá fortaleza para el gran cambio que viene. No, perdón, que ya llegó.

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Un comentario en “Pasaportes entregados en la Embajada

  1. Je je me alivia este post amiga, yo pense que bajo mi fuerte caracter se estaba destapando una gran sentimental, yo ando en las mismas y sobre todo porque soy muy apegada a mi mama, somos un grupo de 6 hermanos y la familia siempre se ha mantenido unida, ahora me toca partir con la esperanza de que alguno de ellos siga mis pasos y con la gran preocupacion de dejarlos aca en este desastre de pais. y ni hablar de lo apegada que esta mi chiquita con sus primos y tios 😦

    De todos modos este es el camino escogido y no al azar precisamente y bueno hay que terminar de tomar el barco, ya llegamos ala zona de embarque … ya no hay pa’ tras.

    Un abrazote harmana, me encanto el post.

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