Sacamos algunas conclusiones

A 3 meses de irnos les puedo comentar lo que ya deben saber: no hemos parado de hacer todas las diligencias que planificamos luego de sellar la visa, llevándolas sin prisa, pero sin pausa, y en paralelo con la vida cotidiana. A pesar de que queremos poner todo nuestro esfuerzo en ello, nuestra rutina aquí continúa: ir al trabajo, al colegio, pagar cuentas, atender la casa, la familia, etc. No podemos simplemente desenchufar en un lado y conectar en el otro, hay que llevar ambas cosas en paralelo…

Se me ocurrió que es un buen momento para hacer balance de esta etapa, dado que ya tenemos cierto camino andado, y faltando un trecho muy cortico por recorrer. Les cuento algunas conclusiones que Fer y yo sacamos de estos últimos días:

1. Da mucha tranquilidad tener todo listo allá, para luego cerrar aqui. Lo primero que hicimos al tener la visa en mano fué preparar nuestro landing y lo que haríamos las siguientes 2 semanas. Me refiero a que armamos una agenda que comienza con el viaje en sí (compramos los boletos aéreos y las maletas), y definimos cosas como: el hotel para los primeros días, el alquiler del carro al llegar, la lista de primeros trámites y dónde y cómo hacerlos, las zonas para alquilar apartamento, el colegio cercano, centros comunitarios, supermercados, etc. Una vez que tuvimos todo esto definido, pudimos dedicarnos plenamente a comenzar a cerrar los ciclos aquí: vender nuestras cosas, preparar la renuncia al trabajo, asistir a chequeos médicos, ajustar el presupuesto…  Además, tener todo “amarrado” allá no solo nos ha dado tranquilidad a nosotros sino a nuestros familiares, ya que podemos responderles con propiedad cuando nos preguntan dónde vamos a vivir o dónde haremos el mercado. Por supuesto sería ideal y soñado poder responderles también donde vamos a trabajar…(esa respuesta vendrá pronto, seguramente).

2. Los chequeos médicos pueden no ser tan sencillos de planificar. Ya hemos comentado lo importante que es darse una vueltica por el médico antes de partir. Nuestra premisa es que, mientras más sanos estemos al llegar, mejor (por innumerables razones). El punto es que los tres estamos en esa etapa de revisiones médicas, y aunque pensamos que serían chequeos de rutina, pues nos ha pasado que en una consulta el médico puso un tratamiento y esto derivó en que hay que regresar en un mes o dos para una segunda revisión (otra diligencia más para la agenda). Y también nos pasó que de una consulta salimos con órdenes para exámenes de laboratorio y un ecosonograma, y esas son ya dos visitas más a la clínica, con lo que implican en tiempo y costos.

3. Se debe apartar dinero para todas esa cosas que queremos hacer antes de partir. Hay que incluir en el presupuesto de emigración un dinerito para visitar antes irnos  nuestro restaurante favorito, o darse un último paseito a la playa antes de aterrizar en el invierno canadiense, tomarse un café de despedida con los amigos, o si tienen (como yo) a sus hermanos en una ciudad distinta y quieren viajar hasta allá para despedirse en persona. Además, siempre se nos ocurre a última hora llevarnos algo autóctono que nos recuerde al terruño, como una caja de tequeños congelados que seguro cabe en la maleta! Bueno, para todo eso se necesita dinero…

4. No siempre podemos anticipar la reacción de los demás ante la noticias de que te vas del país. Digamos que la reacción que más nos importa es la de nuestros familiares cercanos, y en nuestro caso tuvimos la suerte de que han sido muy receptivos ante la noticia, y nos están apoyando en la medida de sus posibilidades. Pero hay otras reacciones como la del jefe, los amigos, los compañeros de trabajo, que pueden estar cargadas o no de emoción, o cargadas o no de buenos deseos. En general, la conclusión a la que llegamos es que no hay que crearse demasiadas espectativas, sino más bien recordar que uno se va, pero los demás se quedan. Lo que para nosotros es todo un acontecimiento que te cambia la vida, para otros es alguien más que emigra, y al que luego verán a través de sus fotos en Facebook en la CN Tower.

5. Hay que ser autocomprensivos y darnos tiempo para asimiliar el cambio que viene. Todos tenemos un ritmo diferente para adaptarnos y digerir los cambios. Ni hablar del modo particularmente rápido en que se adaptan los niños. Y no me refiero a los cambios que toca enfrentar al llegar allá, no. Me refiero a cuando todo comienza a cambiar aquí porque “te vas”. Vas saliendo uno a uno de tus muebles, donas tus cosas, dejas el trabajo, cambia la rutina. Hasta la gente te trata diferente! Yo particularmente he comenzado a asimilar desde aquí el hecho de que mi familia estará lejos, asi poco a poco me voy preparando para manejar la nostalgia. Fer prefiere no pensar mucho en eso todavía. Y Sofía simplemente está feliz con el viaje. Lo importante es que nos estamos dando tiempo para atender nuestros propios sentimientos, sin dejar de apoyarnos entre nosotros como familia.

Si bien hemos concluido todas estas cosas, también estamos comprobando que lo mejor es tener una actitud positiva y alimentar el optimismo. Y aunque ya todo lo que haremos al llegar a Canadá esté investigado y planificado, siempre es bueno de vez en cuando volver y echarle un ojito a los planes para reconectarse… Y si vemos que las cosas van lentas, no está de más ponerle un poco de emoción al asunto mirando el contador que dice que nos faltan 2 meses, 26 dias y 21 horas para montarnos en el avión!

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Un comentario en “Sacamos algunas conclusiones

  1. hola karla! excelente post! y pensar que en un abrir y cerrar de ojos habra pasado el tiempo para la hora del viaje!!! bien merecido! este camino es largo y es mucho lo que uno invierte en tiempo, esfuerzo, sacrificios.. exitos!!!!!

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