Preparando a los niños para la partida

Recuerdo que tenía como  11 años cuando mis papás decidieron que nos mudaríamos de Maracaibo, mi  ciudad natal, a Mérida, una ciudad turística a la que íbamos siempre en vacaciones. Estaba feliz con la idea de mudarnos a uno de mis sitios favoritos, que para mí  representaba diversión, buen clima y momentos felices. Pero luego de un par de meses de haber llegado, fuí perdiendo un poco el entusiasmo cuando comenzó la vida “en serio”: empecé en un nuevo colegio, mis papás trabajan fuera todo el día, mis hermanos estudiaban en otro horario, no tenía amigos, el resto de mi familia se había quedado en Maracaibo. Esos  primeros meses me sentí un poco deprimida,  no me iba muy bien en la escuela, y  aún no hacía amistades. Pero como siempre,  fue cuestión de tiempo para adaptarme, y un año después ya estaba como pez en el agua. Mejoré en la escuela y recuperé mis buenas calificaciones, me acostumbré a la nueva rutina, hice un grupo de amigas fenomenal  y me enamoré de la ciudad y sus montañas. Aún pienso que aquellos fueron los años que más disfruté de mi niñez.

Siempre decimos que una de las principales razones  que nos llevan a emigrar es poder darles a nuestros hijos una mejor calidad de vida. Estoy segura de que algo así fue lo que pensaron mis papás cuando decidieron mudarse a otra ciudad con 3 niños pequeños. Pero también es cierto que a todos nos afectan los cambios en mayor o menor medida, y los niños  aunque sean muy adaptables, no están exentos de eso.

Fer y yo tenemos la suerte de que nuestra hija Sofía, de 7 años, es una niña sociable, extrovertida y sobre todo, muy inteligente, y por eso creemos que el proceso de adaptación será sencillo para ella. Sin embargo, el otro día, comentando sobre nuestras inquietudes acerca de cómo manejar el cambio, Fer me decía algo muy cierto: nosotros somos quiénes tenemos la necesidad de irnos a Canadá buscando estar mejor, somos nosotros quienes sentimos las carencias en nuestra calidad de vida, pero para Sofía su mundo perfecto está aquí, justo ahora. Ella es una niña feliz, que tiene todo lo que necesita: una familia que la adora, un buen lugar para vivir, un cuarto cómodo, muchos juguetes, un buen colegio donde ha hecho su grupo de amigos, sitios para divertirse…

Mudarnos a otro país será para ella un cambio mayor en su mundo casi perfecto y obviamente, comenzará a extrañar lo que hasta ahora ha tenido. Entonces nos invadieron las dudas… ¿Qué podemos hacer para sea más fácil su adaptación? ¿Cómo proceder como padres, para que su percepción sobre irnos a Canadá sea positiva?

Muchos de los artículos que hemos leído coinciden en hablarles a los niños sobre la mudanza lo antes posible. Sabiendo que Sofia es un poco impaciente, decidimos esperar a tener la visa aprobada, y una fecha definitiva de viaje antes de contarle. De hecho, durante los años que duró el proceso tratamos el tema con ella muy superficialmente, mencionando de vez en cuando lo bonito que es Canadá y el deseo de visitarlo algún día. Sin embargo, como los niños son muy perceptivos, sospechó que estábamos tramando algo con el país de “la hojita roja” y comenzó a hacer algunas preguntas.  Le hablamos un poco más de nuestros planes, siempre bajo la premisa de que se trataba de un “proyecto familiar ultra confidencial” (esto último lo tomó como si fuera un juego de espías, y prometió no revelar el secreto).

Cuando ya fue un hecho la visa y la fecha de viaje, comenzamos a involucrarla mucho más. Le mostramos el mapa de Canadá y le explicamos dónde queda,  que viajaremos en avión, que nos mudaremos con nuestras cosas, y lo más importante: todo lo bueno que significará para ella vivir allá.  Que podrá practicar snowboard en invierno y hacer muñecos de nieve, ir a los parques a jugar y respirar aire puro, hacer picnics junto a un lago y ver las flores en primavera. Que podrá cumplir su sueño de ir al colegio en bicicleta, y quizás hasta tener un perrito… En este punto se emocionó tanto que hasta pidió que le marcáramos en el calendario la fecha del viaje!

También hemos dejado que nos ayude en otras cosas, como elegir las maletas y los juguetes que donaremos, los que se llevará y los que se quedarán en casa de la Abuela. Hasta comenzó a planear su despedida con los amiguitos del colegio…

En algunos momentos se ha mostrado preocupada por el idioma: “¿Cómo haré amigos si no hablo inglés?”, y aunque ha recibido clases desde la guardería, igual tuvo la iniciativa en estos días de pedirme que practicáramos en casa cómo saludar, decir su nombre y otras frases básicas. Así mismo, desde el año pasado la inscribimos en clases de natación, siguiendo la recomendación de una gran amiga que emigró a Australia con su hijo de 6 años. Ella me llamó desde allá solo para decirme la importancia de que los niños se fueran preparando físicamente para los cambios de rutina. Sobre todo, niños que como Sofía no están acostumbrados al esfuerzo físico, a caminar en la calle (siempre van en auto) o a hacer deporte. Recordemos que al llegar usaremos principalmente transporte público, y muy probablemente Sofia vaya y venga a su colegio caminando.

Lo que aún no hemos hecho, y confieso que nos da un poco de temor, es hablarle sobre las personas que no nos acompañarán.  Nuestra hija está especialmente compenetrada con sus abuelos y también es común para ella verse rodeada de tíos y primos en los cumpleaños y otras celebraciones.   Sabemos que la familia es insustituible, y es evidente que nos harán mucha falta, por eso ha sido tan importante para nosotros ir creando desde ya nuestra una red de apoyo con los amigos que están allá o que están por emigrar, y que de alguna manera se convertirán para nosotros en nuestra nueva familia en Canadá.  Tenemos la suerte de que los amigos que también emigrarán  este año y con los que hemos forjado una gran amistad, también tienen hijas pequeñas. Así que en estos meses aprovechamos para reunirnos y así las niñas se conocieron y compartieron, a tal punto que ya Sofía dice que tiene amigas en Canadá que la están esperando… y eso es maravilloso!

Hay dos cosas que nos han parecido particularemente importantes: responder a todas sus preguntas con sinceridad y transmitirle mucha confianza. Nos hemos mostrado muy positivos ante el cambio, evitando contagiarla con la ansiedad típica que como adultos podamos sentir en esta etapa.  También le explicamos de manera sencilla porqué decidimos mudarnos del país, e igualmente escuchamos su opinión. Le hablamos de nuestros planes, que los primeros días estaremos en un hotel (lo cual le encantó), y que luego nos mudaremos a un nuevo apartamento… Lo cual no le gustó tanto, ya que ella prefiere vivir en una casa “con patio, jardín y un techo de piquito con chimenea”. Le dijimos que seguro le cumpliremos este sueño en un par de años…

La verdad, ha sido muy enriquecedor investigar sobre este tema y entender que como padres tenemos el compromiso de hacer de la emigración una experiencia maravillosa para nuestros hijos.  Ver a Sofía feliz y entusiasmada con la mudanza, tomándose todo el asunto con naturalidad, nos hace sentir que vamos por buen camino.

Como papás sabemos que aún nos queda mucho por hacer, sobre todo en la siguiente fase: la adaptación al llegar a nuestro nuevo hogar.  Sobre eso, nos seguiremos documentando y consultando a otras familias que han vivido la experiencia, y les estaré contando más adelante en otro post, que seguro será tan largo como éste…   😉

Aquí les comparto las fuentes que consulté en internet:

“Emigrar con hijos”

http://www.todopapas.com/ninos/psicologia-infantil/emigrar-con-hijos-3823

“Moving your family abroad“

http://www.parenthood.com/article-topics/moving_your_family_abroad.html/page/3

“19 aspects they CAN have a choice about”

http://www.boliviabella.com/moving-overseas-with-kids.html

“Tips for moving abroad with children”
http://www.expatmumsblog.com/2009/02/tips-for-moving-abroad.html

Si me permiten, quisiera pedirles a ustedes que compartan también las vivencias e inquietudes que han tenido al emigrar con sus hijos y así nos apoyamos entre todos,  que opinan?

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5 comentarios en “Preparando a los niños para la partida

  1. Pingback: La adaptación puede ser un juego de niños | Del Calor al Frío

  2. Hola Karla, excelente tu post. Nosotros tambien estamos en la etapa de hablarles mucho e irlos enamorando de Canada. Queria saber si podiamos conocernos, nosotros estamos en Maracaibo y nuestro rumbo es Mississauga-Oakville-Toronto. Si puedes escribenos al email para asi poder cuadrar antes de irnos. Nosotros tambien tenemos fecha para finales de Mayo.!! email: cinqnegron@gmail.com Graciassss

    • Gracias por tu comentario. La verdad mi hija está tan enamorada de Canadá que se quiere ir YA! Visito tu blog a menudo y he leído que hemos tenido experiencias muy similares, estoy segura que también nos irá muy bien en nuestro nuevo país. Con gusto les escribo a su email…
      Saludos!

  3. Como siempre esta muy interesante la informacion. Gracias por contribuir tanto con aquellos que como yo, se le va el tiempo en ocupaciones y preocupaciones.

    Un beso

  4. Excelente post karla!!!! muchisimas gracias! super bien elaborado, util y con informacion valiosa! ya falta menos para tu landing! se que te ira bien, como dice el otro post: “La planificación es la clave del éxito”. Dios les bendiga!

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