En modo “Ahorro”

El tema del dinero me aburre enormemente, me parece un fastidio, y además le quita ese lado romántico y divertido al hecho de irnos a vivir a otro país.

Pero no queda de otra, hay que lidiar con él, y en estos momentos es lo que literalmente nos quita el sueño, así que nuestra etapa pre-landing (tan bonita) comenzó a llenarse de estrés a medida que avanza la cuenta regresiva y sacamos cuentas una y otra vez.

Emigrar es un proyecto que requiere un piso económico sólido, al menos si quieren hacerlo bien… Habrá gente que se irá a la deriva, con lo mínimo en el bolsillo y apostándole a la suerte. Pero nosotros no somos tan aventureros, y más aún porque estamos emigrando con nuestra hija pequeña y necesitamos estar seguros de poder proveernos allá de todo lo necesario.

Todo comienza cuando decides emigrar: Canadá pide como requisito demostrar que se tiene cierta cantidad de fondos en dólares para mantener a tu grupo familiar durante los primeros meses, en el caso de que te aprueben la visa. Esto suena bastante lógico, ya que la idea no es llegar allá esperando que el gobierno te financie tu proyecto de vida.

Así que lo primero es reunir ese monto inicial y demostrarlo, como requisito obligado para ser elegibles ante el gobierno canadiense. Idealmente este dinero no debería volver a tocarse hasta finalizar el proceso de inmigración, con lo que sin darnos cuenta damos inicio al llamado “modo ahorro”, el cual debería mantenerse para el resto de los meses que vendrán esperando por la visa.  Al menos, así fue como nosotros lo hicimos.

Hay que tener en cuenta también todos los gastos que van surgiendo durante el proceso:  las traducciones, certificar y notarizar los documentos, enviar el paquete a la embajada, las consultas médicas, los cursos de inglés… Todo es dinero y más dinero. Y en paralelo, se debe tratar de ahorrar lo más posible y cambiar de moneda local a dólares para seguir sumándole a aquel monto inicial. Es algo para lo que hay que tener cierta destreza y como siempre decimos, planificación.

Ahora que estamos a escasos 2 meses para irnos, el tema del dinero se nos plantea como un gran rompecabezas.  Gracias a Dios, tengo un esposo que es excelente manejando esta materia, y que hace el mejor esfuerzo para que las cuentas siempre estén en positivo y creciendo. Pero no deja de tener su cuota de angustia el hecho de que, mientras los fondos para la nueva vida siguen allí, intocables, nos vamos quedando sin bolívares para la vida que continúa en el país hasta que nos montemos en el avión.

Para nosotros, el truco ha sido planificar una estrategia (llámese cuadrito en Excel), donde plasmamos el total de lo que vamos a gastar, en dólares y en bolívares (moneda local):

  • Los gastos estimados para las diligencias previas y el viaje (Bs.).
  • Los gastos de rutina que tenemos aún en el país, durante los meses que nos quedan (Bs.).
  • Los gastos de establecimiento y para mantenernos los primeros meses ($).

El dinero del que vamos a disponer para establecernos en Canadá está apartado desde el principio, en la cuenta aquella que nos exigió la embajada para la prueba de fondos.

El dinero que vamos a necesitar de aquí a que nos vayamos será la suma de nuestros ahorros en bolívares, más el monto a obtener por la venta de los muebles, artículos electrónicos y el carro.

Así de simple.

El detalle es que a veces hay que detenerse a descifrar los acertijos propios de esta etapa: quieres renunciar al trabajo para dedicarte a las diligencias, pero no puedes porque necesitas aún tu sueldo para seguir cubriendo los gastos de la familia. O quieres vender el carro para poder comprar dólares, pero aún lo necesitas para todo lo que hay que hacer antes del viaje. También la venta de las cosas puede ser un poco incierta, algunas se venderán muy rápido, otras no. Y tocará ajustar precios, regar la voz entre más gente, o replantear si vender o regalar o donar o llevarse el artículo en cuestión en la maleta!

Lo cierto es que en estos últimos días estamos bastante dedicados a revisar las cuentas y la hojita en Excel una y otra vez. Bueno, seamos justos: como este tema me parece tan fastidioso, él que se encarga de esa labor de hormiguita principalmente es Fer. Pero eso sí, yo le doy todo el apoyo moral… 😉

Como diría mi mamá: La naturaleza es sabia. De alguna manera estamos haciendo un simulacro de lo que vendrá una vez que lleguemos a Canadá, donde las reglas de la economía familiar van a cambiar, y bastante, y nos tocará reajustar gastos y presupuesto. No está de más ir practicando el ser ahorrativo desde ahora, y acostumbrase a preguntarte a tí mismo antes de gastar en algo: “¿Lo quieres o lo necesitas?”.

Ya desde hace meses que nos venimos apretando el cinturón… La consigna es ahorrar lo suficiente para llegar a armar nuestra nueva vida con toda la tranquilidad económica que esté a nuestro alcance.

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Un comentario en “En modo “Ahorro”

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