Notas sobre el invierno

weatherNo quería parecer monotemática hablándoles sobre el clima, mucho menos después de hacer una búsqueda en mi blog de la palabra “frío” y descubrir que la he mencionado mucho últimamente…

Aunque trate de evitarlo, resulta que me vine a un país donde el tema del clima siempre está de moda, o como dicen mis twitter friends @ChiruCanadiense y @Xiaozhuli: “Canada – The weather-obsessed nation”.  Y es cierto, en todas partes la gente anda comentando que si está soleado, que si hay mucho viento, que si mañana va a nevar, que si se acerca una tormenta, que si hace frío, hoy más que ayer, pero menos que mañana…

Esta semana el pronóstico del tiempo se puso interesante: temperaturas por debajo de los -12°C, de lunes a viernes. Pero esperen, hay más: sensación térmica de -20°C y contando.

Durante varios días de esta semana me tocó llevar a mi hija a tomar el autobús a unos gélidos -24°C, mañana y tarde, todo gracias al famoso windchill, que no es más que viento, que sopla fuerte como para repotenciar el frío que esté haciendo y le baja (bastante, diría yo) unos cuantos grados a la temperatura. Por ejemplo, si hace -15°C se sienten como -25°C. Éste SI es el FAMOSO INVIERNO CANADIENSE. Se los presento!

Extreme Cold Weather Alert”, fue lo que ví en varios canales cuando se me ocurrió encender la tele ayer. Me causó gracia que esa era la noticia más comentada en los medios, y entre la gente.  Yo daba por sentado que en este país la gran mayoría estaba acostumbrada a su clima, y vivía con él y ya, así, de lo más natural. Pero no, todo el mundo hablaba del frío extremo de esta semana como si fuera una rareza, como si en el Caribe un día de repente empezara a nevar (exageré?). Claro, en mi mente suponía yo que el canadiense ya está acostumbrado, y los que nos tenemos que quejar del frío somos nosotros los recién llegados, y más si venimos del trópico sudamericano.

Analizando un poco más caí en cuenta que el interés generalizado por el clima es otro rasgo propio de la cultura canadiense, que va de la mano con su fama de planificadores y precavidos. Esto último me pareció una analogía del marinero que le tiene respeto al mar. El canadiense le tiene respeto al clima.

Me refiero a cualquier habitante de este hermoso país, que haya pasado varios de sus inviernos y sepa lo que puede ocurrir si uno no se abriga bien, y te agarra un resfriado de esos que duran de noviembre a abril. O peor aún, que te dé un frostbite y se te caiga un pedazo de la oreja (exageré otra vez?).

El frostbite es el “sereno canadiense”. En Venezuela y Colombia, a los niños los amenazan con el sereno. Ya a las 7 de la noche había que meterse a la casa porque esa brisita nocturna llamada “el sereno” nos podía enfermar. Aquí para convencer a mi hija de que tenía que usar todo el tiempo su gorro, guantes y orejeras, si quería jugar en el parque durante el invierno, la amenacé con el “frostbite”. Le dije que se le podía congelar un pedacito del dedo o de la oreja, se le pondría azul y se le caería. Fui bastante gráfica, y funcionó: siempre se cubre bien! En esta semana de “alerta de frío extremo” he visto varias veces mencionado el fulano frostbite , y sí, resulta que es algo serio. Aparentemente, luego de 10 minutos de estar expuesta a una temperatura de -20°C en adelante, la piel se empieza a congelar. Lo han dicho en las noticias, acompañado de una serie de instrucciones para el caso de que el frío efectivamente te dé un mordisco.

Esta semana también ha sido la oportunidad perfecta para comprobar que toda la inversión en ropa y accesorios de invierno valió la pena. Veredicto: Aprobado!

En el caso de mi hija, todos estos días ha usado su ropa interior térmica, franela manga larga y jean forrado, y encima el traje de nieve (aunque no haya nieve), más todos los accesorios. Eso ha sido suficiente para ella. Fer y yo además usamos una chaqueta o sweater adicional debajo del abrigo de invierno, y yo de friolenta estoy usando dos (sí dos) pantalones térmicos o long johns, debajo del bluejeans. Y a pesar de eso, aún siento frío en las rodillas. Lo que sí no me han servido son los guantes. He probado varios estilos, y nada. Para estas temperaturas me pongo los guantes para el smartphone, que son finitos, y encima unos “mittens” que parecen guantes de cocina. Y nada, sigue sin funcionar. Si estoy más de 10 minutos afuera, ya no siento la punta de los dedos. Seguiré en la búsqueda de unos guantes que SI abriguen…

Así va nuestro invierno. Y así nos vamos adaptando al clima. Les digo: no es que sea pan comido, pero casi. Probablemente si viviéramos en Alberta o Manitoba, estaría contándoles algo diferente, más extremo o preocupante, pero no. Nuestro invierno en Mississauga, Ontario va bastante bien por ahora. Digamos que falta poquito para que (hasta) lo disfrutemos. Mientras tanto, los días pasan, y  cada vez son más largos y con más horas de sol, lo que me recuerda que la primavera viene en camino. Que ya estamos casi en Febrero, que el invierno no es eterno, que la nieve se derrite, que la vida continúa. Y que en este país seguirán hablando todo el tiempo del clima, porque no tienen más noticias que dar. Porque es un país tranquilo. Nuestro nuevo hogar.

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2 comentarios en “Notas sobre el invierno

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