La adaptación puede ser un juego de niños

ninos-jugando-otonoPapás y mamás que van a emigrar a Canadá: no se preocupen, sus hijos se adaptarán muy pronto y mejor que ustedes. Al menos, esa fué mi experiencia.

Mi hija adora su nueva vida en Canadá, incluso desde antes de llegar. Supongo que tiene que ver con todo lo que hicimos para prepararla y el hecho de que es una niña muy sociable, inteligente y abierta a los cambios. De cualquier modo, no deja de asombrarnos su capacidad para adoptar este país como su hogar desde el principio. Un año después de haber emigrado, podemos decir con propiedad que cualquier temor que tuviéramos al respecto fué absolutamente en vano.

En el contexto de la interacción familiar, nuestra vida dió un giro muy positivo. En Venezuela siempre estábamos ocupados trabajando y sobreviviendo y a veces no le dedicábamos el tiempo suficiente a nuestra hija. Pero los primeros meses después de llegar estuvimos casi todo el tiempo juntos: tomábamos el autobús cada mañana, almorzamos juntos todos los días, fuimos de compras, de paseo, de diligencias, siempre los tres. Tuvimos muchos momentos felices, otros muy estresantes, pero haber vivido juntos todas aquellas nuevas experiencias nos ayudó a re-conocer nuestra propia capacidad de adaptación, uniéndonos aún más como familia.  Y Sofía feliz, de tener a papi y mami con ella todo el tiempo. 

También fueron días de muchos trámites, y hay que recordar que para los más pequeños eso de andar en oficinas del gobierno gestionando papeles no es algo que ellos entiendan fácilmente. Menos mal que que en Canadá esas diligencias son relativamente rápidas y los funcionarios en general son amables y pacientes con los niños. Pero igual nos pareció importante incluir en nuestra agenda de las primeras semanas algunos paseos y planes divertidos. Como llegamos casi en verano, cualquier parque con columpios era la oportunidad perfecta para que Sofía se divirtiera y sus papás se relajaran. Por esa época es cuando activan los spray pads (o chorritos) y los niños gozan refrescándose y chapoteando en el agua, así que es buena idea traerles el traje de baño a mano en la maleta.

Un día descubrimos el paraíso de los juguetes baratos llamado Dollarama, y aprovechamos para que ella eligiera un par y sustituir en cierto modo todos los que dejó en Venezuela. También fuimos a inscribirnos en la biblioteca pública, donde le dieron su propio carnet y lo estrenó como “niña grande”, prestando sus primeros libros en inglés. Además me traje en la maleta varios libros infantiles en español y comenzamos la nueva costumbre de leer juntas antes de irse a la cama. Esto la ayudó a dormir mejor, a no extrañar su habitación y a sentir que mamá la estaba acompañando y apoyando más que nunca a manejar todos aquellos cambios.

La hicimos partícipe de algunas pequeñas y grandes decisiones. Cuando fuimos a ver apartamentos, comprar los muebles, elegir el carro, siempre le preguntamos “¿Que opinas Sofía, te gusta?”. Es sabido que cuando la opinión de un niño es tomada en cuenta por sus padres, se sienten más valorados, especiales y reafirman su rol como parte importante del grupo familiar. Asi mismo, nos planteamos hacer mejoras en nuestra rutina familiar. Por ejemplo, en Venezuela Sofía tenía televisor en su cuarto. Esa había sido una (mala) costumbre nuestra, adoptada con la excusa de que los niños allá no tienen muchas opciones de diversión al aire libre, y la TV es usada para mantenerlos entretenidos (y seguros) en casa. En Canadá es muy distinto y se promueven las actividades al aire libre, así que antes de llegar habíamos decidido que no tendría televisor en su nuevo cuarto, en consonancia con ese estilo de vida más sano que buscamos tener ahora: más actividades en los parques, más deporte, más lectura, más juegos de mesa, más compartir en familia.

Sofía nunca preguntó cuando íbamos a regresar a Venezuela. De la manera más natural del mundo asumió que este sería su nuevo hogar y solamente se llegó a quejar de un par de cosas: de no hablar suficiente inglés para hacer nuevos amigos cuando llegaba a un parque lleno de niños, y del cansancio. Muchas de nuestras diligencias las hacíamos a pie, con el sol y el calor del verano, siguiendo la recomendación de aprovechar el buen clima y porque queríamos ahorrar en tickets de autobús. Sofía, que no estaba acostumbrada a caminar en Venezuela, recibió en poco tiempo una gran dosis de ejercicio que la dejó muy agotada esas primeras semanas. Eso me recuerda la recomendación de mi amiga que emigró a Australia y preparó físicamente a su hijo, practicando mucho deporte antes de partir. Con respecto al inglés y tomando ventaja de su gusto por la TV, cuando estábamos en casa Sofía veía comiquitas y programas infantiles canadienses (todos muy educativos). De alguna manera que aún no descrubrimos, ella los entendía y los disfrutaba.  Creo que ya les he contando que en pocos meses dominó muy bien el idioma, tiene un acento bello y hasta nos corrige la pronunciación! En un próxima entrada les contaré sobre nuestra experiencia con el colegio y de como el inglés que crees que sabes a veces no basta para ayudar a tus hijos con la tareas ¿Les ha tocado alguna vez explicarles las partes de una planta en inglés? No? Luego les cuento lo que yo hice (por supuesto tiene que ver con Google).

Es normal que como padres nos preocupemos por la adaptación de nuestros hijos, pero la clave está en creer en ellos y darles el mejor ejemplo: tomar una actitud positiva desde el principio, mostrarnos siempre optimistas, transmitirles seguridad, atender sus inquietudes como empatía e infinita comprensión. Recuerden que el estrés de comenzar en un nuevo país es inevitable para los adultos, pero es nuestra responsabilidad hacerlo llevadero para nuestros hijos. Más pronto que tarde ellos serán los que nos den a nosotros una gran lección de adaptación.

 

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10 comentarios en “La adaptación puede ser un juego de niños

  1. Que gran comentario el de este post!! Nos llena de mucha esperanza en lo que esperamos sea nuestro destino en el proyecto de vida que es emigrar a otro pais. Mucho que leer, aprender y prepararse antes de partir…

    Saludos

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  5. que maravilla Karla! que cambio tan positivo para nuestros hijos! pido a Dios podamos concretar este sueño! ahora estamos esperando sellado de visa… me alegro mucho por Titi y por ustedes! aunque no nos conozcamos personalmente, leerte, ver cada paso, nos hace vivir cada historia como nuestra! Dios los continue bendiciendo!

    • Kaoina, que alegría que ya estén tan cerca de su cumplir su meta!
      Pronto muy pronto estarás haciendo tu propia historia en Canadá junto a tu familia. No dejes de avisarme cuando lleguen, quien sabe si hasta nos podamos reunir!
      Un gran abrazo y mil bendiciones de vuelta.

  6. Tienes mucha razón en lo que comentas, nosotros llegamos a Canadá con 2 niños mas grandes que tu niña tienen 11 y 13 años y hemos vivido las mismas sensaciones y experiencias que comentas. Es verdad que reinicias con muchas situaciones entre ellas las de vida con detalles tan sencillos como cambiar hábitos entre ellos que limitas el numero de televisiones que tienes en casa, porque te das cuenta que no requieres mas que una en la sala. Saludos y suerte!

    • Así es Juan, la emigración también se aprovecha para “resetear” algunas situaciones y adoptar mejoras en muchos aspectos de tu vida. Con respecto a los niños, siempre son buenas las oportunidades de hacer las cosas de la manera correcta. Además, Canadá es un país que está muy orientado a su bienestar y eso es algo que como padres debemos aprovechar al máximo. Aquí pueden comer más sano, respirar aire más puro, hacer más ejercicio, tener mayor acceso a sitios educativos y de recreación. Así que…para qué pasar horas y horas pegados de un TV o de un juego de video?
      Gracias por tu comentario y por leer mi blog.
      Un abrazo!

  7. Kids do adapt super easily. I can already see it with Mark, he doesn’t seem to mind we talk to him in English, French and Chinese!

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