Freecycling, o regalar para no botar

Me equivoqué cuando les dije que en Canadá nada es gratis.

Resulta que existe una costumbre muy propia de estas culturas de primer mundo, la cual  consiste en regalar o donar lo que la gente ya no quiere o necesita, pero que aún puede ser útil. Es lo que se conoce como freecycling o donar algo para que otro lo aproveche.

Recuerdo que antes de llegar, escuchábamos esas historias con escepticismo. Desde nuestra visión venezolana, NADA es regalado, todo viene con un precio, con un favor, con algo cambio. Eso de que en Canadá la gente regala las cosas, algunas casi nuevas, aún funcionando y en perfecto estado, era demasiado bueno para ser cierto.  Pero resulta que sí era verdad y pudimos comprobarlo en persona, no una sino varias veces.

El primer regalo que recibimos fue de una compañera de trabajo de mi esposo. En una conversación casual en la oficina, el comentó que tenemos una hija (en ese momento de 8 años). Unos días después, esta señora le llevó una bolsa gigante llena de ropa para ella. Resulta que también tiene una niña de la misma edad y talla, y un montón de prendas que casi no usó, que ya no le quedaban y que de cualquier modo estaba a punto de donar.

Unos días después, recién comenzado mi hija en el colegio, una vecina que esperaba el autobús con nosotras me dice que tiene un par de botas de invierno para niña. “Las compré en línea y a mi hija no le quedaron. Es más fastidioso tener que devolverlas. Si a tu hija le gustan, son suyas. Igual pensaba regalarlas.” Fue la primera vez que sentí lo que llaman el shock cultural. “Esta señora apenas me conoce. Me está regalando algo que piensa que me puede hacer falta… y sin segundas intenciones.” Tardé un poco en procesar aquel ofrecimiento, sin mencionar que me resultaba un poco incómoda la situación, básicamente, por la falta de costumbre. En Canadá, además de aprender a dejarse ayudar, también hay que aprender a recibir

Durante los meses de buen clima (de mayo a septiembre) es muy común que la gente haga limpieza profunda de sus casa y renovación del mobiliario. Es normal que los días en que pasa el camión de la basura, nos encontremos estantes, mesas y hasta juegos de sala completos en la acera. Algunos tienen un cartel de “Free” para que no le quede duda al primero que pase y se los quiera llevar.

De este modo fue como nos tropezamos con una poltrona super cómoda y un escritorio (mil veces mejor que comprado en IKEA). Les confieso que cuando recogíamos estas cosas para traerlas a casa sentimos como si nos estuviéramos robando algo. Otra vez el shock cultural haciendo de las suyas…

El freecycling se apoya en sitios web como The Freecycle Network y trashnothing.com. Se trata de comunidades online donde te inscribes, indicas la ciudad o código postal donde vives y diariamente te llega un email con el listado de lo que están regalando en tu área y también lo que otras personas necesitan.

A través de trashnothing.com conseguimos hace algunos días un monitor para conectarlo a mi laptop. Después de intercambiar algunos mensajes con la persona que lo estaba regalando y verificar que estaba en buen estado y solo tenía una falla mínima, decidimos ir a buscarlo. La persona simplemente lo dejó en la entrada de su casa para que lo recogiéramos. Al probarlo, la falla resultó ser en el cable de conexión, que casualmente teníamos de repuesto en casa. Listo, monitor nuevo y gratis.

Como esas, tenemos muchas más historias en nuestro círculo de amigos y conocidos, a quienes les han regalado entre otras cosas:

  • Una mesa de comedor con todas sus sillas
  • Poltronas
  • Ropa, zapatos y accesorios de invierno para adultos y niños
  • Equipos deportivos: bicicletas, patines para el hielo, palos de hockey y de golf
  • Juguetes, ropa y accesorios para bebés
  • Televisores, cafeteras, microondas…
  • Un carro. Aunque no es común, esto ocurrió en una comunidad de latinos que coinciden en la misma iglesia. Consiguieron vehículo donado para una familia numerosa de recién llegados, y así el papá pudo usarlo para trabajar y mantenerse.

No solo en las iglesias y otras organizaciones, también las comunidades virtuales se activan en estos temas. Por ejemplo, el grupo de Facebook Venezolanos en el GTA organiza periódicamente un intercambio de ropa usada para niños. Además, los estudiantes universitarios del grupo intercambian libros y material académico.

De más está decirles que esto es particularmente útil para los recién llegados. No es que se van a venir a Canadá contando con que todo se los van a regalar, pero si los van a sorprender de vez en cuando les ofrezcan algo que puede servirles, sin que les pidan nada a cambio.

Sea cual sea la intención: reducir los desechos, proteger el ambiente, ahorrar (a veces hay que pagar un fee para deshacerse de electrodomésticos y muebles grandes), hacer espacio o simplemente ser amables …la cultura de solidaridad y apoyo es algo que caracteriza a la sociedad canadiense y para ellos el freecycling es algo de lo más natural. ¿Para qué botar algo que todavía sirve, mientras otro lo pueda aprovechar? Se trata de promover la cultura del reciclaje y, en el fondo, lo bonito de ayudar.

 

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2 comentarios en “Freecycling, o regalar para no botar

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  2. Hola Karla,

    Lo que dices es muy cierto y si es un shock cultural. Para mi no solamente fue el descubrir que la gente esta dispuesta a regalar cosas; tambien fue conocer las thrift shops donde la gente dona cosas usadas, la tienda las vende y las ganancias son para obras de caridad. En mi pais no es muy bien visto el comprar cosas usadas. Yo pienso que la diferencia es que habiendo tantos recursos y riqueza en Canada, la gente no espera a que las cosas se rompan o echen a perder para desecharlas. Una vez que me acostumbre a la idea empece a disfrutar ir en busca de “tesoros” a estas tiendas, comprando cosas que necesito a precios muy bajos. Igual hay grupos en Facebook donde la gente anuncia las cosas que ya no necesita y otros miembros del grupo puede pedir esas cosas y es completamente gratis. Es una gran manera de ayudar, ahorrar y conservar el ambiente!

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