Volver a trabajar

volver al trabajo

 

Cuando llegamos a Canadá hace más de dos años, traíamos un plan como familia. Veníamos enfocados en establecernos en un máximo de 3 meses, encontrar vivienda y un colegio para nuestra hija. Comprar lo básico, evaluar nuestro nivel de idiomas y saber si necesitábamos hacer algún curso. Nuestro plan estaba muy claro en una cosa: mi esposo iba a buscar trabajo, mientras yo me quedaría en casa por lo menos el primer año. De alguna manera teníamos la ilusión de que a lo mejor en esta nueva vida, un solo sueldo era suficiente. Además, en ese momento, yo no estaba muy clara de lo que quería hacer en el aspecto profesional. Por mi mente hasta pasaba la idea de reinventarme y dedicarme a otra cosa que no fuera exactamente la tecnología.

De todas maneras y como no queríamos perder tiempo, ambos decidimos inscribirnos de inmediato en el programa ELT (Enhanced Language Training). Allí no solo empezamos a practicar el idioma, sino que aprendimos todo lo necesario para ingresar en el mercado laboral: elaborar el resumé al estilo canadiense y la cover letter, cómo ser efectivos en una entrevista de empleo, cómo hacer networking, como investigar nuestra profesión en Canadá y muchas otras cosas sobre la cultura canadiense en el lugar de trabajo.

Como resultado de aquel entrenamiento, mi esposo encontró una pasantía (co-op) la cual le sirvió de trampolín para un empleo a tiempo completo y remunerado, apenas 4 meses después. A partir de ese momento pudimos dejar de gastarnos los ahorros que trajimos de Venezuela y hasta comprarnos un carrito, justo antes de que comenzaran a bajar las temperaturas.

Hasta este punto, todo estaba saliendo según lo planeado antes de llegar (ya se van a dar cuenta porqué hago esta acotación): mi esposo en su trabajo, mi hija en su colegio. ¿Y yo? Siendo ama de casa, escribiendo en el blog y enfrentándome a mi primer invierno canadiense, que me pegó fuerte por aquello del winter blues y la soledad que viene con el aislamiento de quien le teme al frío extremo…

El año siguiente empezamos a confirmar lo que ya hemos repetido varias veces en este blog: Canadá es un país caro. Es verdad que estábamos recibiendo algunas ayudas del gobierno, como el Child Tax Benefit y el GST Credit. Pero hay cosas que simplemente no las sabes hasta que las vives… (en Canadá). Por ejemplo, que con el invierno la gasolina aumenta, al igual que algunos alimentos. Que el transporte también es costoso. Que los guantes se pierden y hay que reponerlos, que al carro hay que ponerle cauchos de invierno. Que aquí no dan utilidades en Diciembre y que los adornos navideños son carísimos. Y algo que es muy lógico, pero que no habíamos tomado en cuenta: luego de hacer tu primera declaración de impuestos teniendo ya un empleo, los beneficios del gobierno son ajustados y generalmente disminuyen. Se supone que si ya tienes ingreso familiar, necesitas menos ayudas. Como este monto formaba parte de nuestro presupuesto familiar, lamentablemente nos afectó cuando empezamos a recibir menos dinero después del primer año. Luego pasó lo mismo al año siguiente…

Lo cierto es que todo lo anterior nos sirvió para reconocer una realidad: en Canadá también es importante que ambos trabajen. Que ambos aporten al ingreso familiar. Dependiendo del capital que se traigan de su país de origen, van a poder comprar una casa, cada uno podrá tener su carro (porque nadie quiere andar a pie en el invierno) y todo lo necesario para estar cómodos. Pero si el ingreso es uno solo, todo lo anterior se hace un poco más cuesta arriba de lograr.

Es por ello que luego de dos años, casi tres, me dije a mi misma: no vuelvo a pasar un invierno metida en la casa, sintiéndome improductiva. Necesito volver a trabajar. Quiero ayudar a mi esposo. Queremos (y necesitamos) ahorrar. Quiero que nos sintamos tranquilos cuando, al empezar de nuevo a hacer frío, tengamos que comprarle a nuestra hija botas o abrigo porque resulta que los niños crecen y el viejo ya no le queda, o poder aportar un poco más a su fondo de estudios y comenzar así mismo nuestro fondo de retiro. También quiero sentir que  puedo apoyar económicamente a mi familia en Venezuela cuando sea necesario.

En el pasado mes de septiembre decidí inscribirme en un bridging program, ahora más enfocada, convencida, totalmente clara en lo que quiero hacer y con metas específicas. Es la mejor decisión que he tomado en mucho tiempo y al final está rindiendo los frutos esperados. Tengo montones de vivencias que contarles al respecto, y lo haré.

Voy a desarrollar una serie de artículos sobre lo que aprendí preparándome para mi primer empleo en Canadá. Les puedo adelantar algo con respecto al tema laboral: más allá de lo que es bueno o malo, efectivo o inútil, está lo que te hace “diferente”. En Canadá ese valor único que cada uno puede aportar como persona y profesional es gratamente apreciado.

Sé tú la diferencia que ese empleador canadiense anda buscando y no ha encontrado en nadie más.

Unos lo llaman suerte, otros, preparación. Yo lo llamo “Ser uno mismo”.

Y contra eso, no hay competencia…

 

 

Anuncios

8 comentarios en “Volver a trabajar

  1. Pingback: Blogueras Venezolanas / Volver a trabajar

  2. Karla, muchísimas felicidades!!!!!! que alegro mucho por ti!!! miles de bendiciones en esta nueva etapa! un fuerte abrazo!

  3. Creo es la primera o segunda vez que leo tu blog. Agradezco mucho el tiempo que tomas para enriquecerlo con los aprendizajes que han ido acumulando aquí. Para quienes estamos aun en el inicio del proceso de adaptación y conocimiento, es muy válido decir que sí puedes aprender en zaoato ajeno. 😉

  4. Espectacular, te leí por que me lo paso mi esposo, pareciera que me estoy leyendo mi vida!!! La forma de pensar y también decidí salir a trabajar y me fue super bien por que justamente mi cv era único, te felicito sigan progresando!! Saludos desde Montreal

  5. Karla, te felicito. No solo por los hechos que narras y la decisión que estás tomando, sino por tu dedicación, franqueza y entrega a tu blog y por ende, a tus lectores. Me confieso seguidora de tus crónicas y me son de mucha guía.
    Un abrazo

Los comentarios están cerrados.