Descubriendo Quebec

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…o haciendo turismo a -20°C, podría ser un mejor título para contarles lo que hicimos durante el fin de semana largo de Family Day.

Mi prima nos visitó desde Panamá con un requerimiento muy especial: “quiero vivir al máximo el invierno canadiense”. Y qué mejor manera de hacerlo sino es viajando a La Belle Province en pleno mes de febrero, con todo y su frío extremo. Emocionados por el que sería nuestro primer viaje largo desde que emigramos, comenzamos el 2015 haciendo un road trip de varias horas hacia Quebec City, con escala en Montreal.

Sobre el viaje en sí tengo varias cosas que mencionarles. Primero y principal: viajar en invierno es una experiencia única, que comienza con lo que metes en la maleta. Cuando terminamos de empacar, casi me sentía como si estuviera emigrando otra vez… Una maleta con la ropa normal y otra más grande nada más para los abrigos, ropa térmica, accesorios de invierno y botas. También nos llevamos snacks y bebidas para el camino, cobijas y todos los electrónicos con GPS que tenemos, con sus respectivos cargadores y baterías de repuesto. Metimos varias bolsitas de heat pads para manos y pies y accesorios térmicos adicionales. Cuando sabes que te esperan temperaturas gélidas, quieres ir super preparado para que el clima no te arruine el paseo.

Las autopistas de Ontario son una maravilla. Tan perfectas, tan cero huecos, que se puede decir que son hasta aburridas. El paisaje monocromático de esta época (blanco y más blanco) de vez en cuando se interrumpe por una señal de tránsito en ambos idiomas o un ONRoute, el equivalente en Canadá a nuestras taguaritas de camino en Venezuela, donde uno se paraba a estirar las piernas, comer arepas y tomarse un café con leche. Los ONRoute parecen más bien una feria de comida de esas que se consiguen en cualquier mall, con baños inmensos y limpiecitos, varias cadenas de fast food y muy importante: wi-fi gratis.

Cuando entramos a la provincia de Quebec el paisaje cambia un poco. No hay más ONRoutes y en cambio comienzan a mostrase pueblitos sencillos y pintorescos. La calidad de la carretera, que no deja de ser muy buena, ya no es tan perfecta. Lo interesante es que casi inmediatamente desaparece el inglés de las señales y entramos al mundo en francés, que solo se vive en esta provincia y que te hace sentir que estás en un país diferente.

Ambas ciudades se caracterizan por ser muy vibrantes durante la época invernal, especialmente Quebec City que recibe a miles de turistas en ocasión del Winter Carnival, representado por el muñeco de nieve “Bonhomme.  En todas partes hay eventos, desfiles, decoraciones festivas y luces como si toda la ciudad estuviera en una navidad extendida. También es curioso conseguir mucha gente en la calle, turistas y locales, que simplemente deciden no pararle al frío y salir a disfrutar.

Aunque para nosotros 4 días entre ambas ciudades fue muy poquito, les quiero compartir los mejores sitios y tips de nuestro viaje por si se animan…

Atracciones:

Nos dijeron que en Montreal un sitio emblemático es el mirador de Mont-Royal en el parque del mismo nombre. Aunque con todo y GPS estuvimos perdidos por 1 hora, finalmente ya de noche llegamos a una tienda de souvenirs / pequeño museo, donde en esta época uno se registra si quiere hacer snowshoeing hasta el mirador. Porque lo que no nos dijeron es que se llega caminando después de unos 10 minutos. Recordemos que en pleno invierno, de noche, a menos veinte-y-dele, una caminata sencillamente no es opción… Así que decidimos ir a otros mirador en el mismo parque al que se llega en carro. Ahí nos bajamos, nos impresionamos con la hermosa y extensa vista nocturna de Montreal, nos tomamos las fotos que el frío nos permitió, hasta que los dedos se empezaron a congelar, 5 minutos después. Esa misma noche nos fuimos al Viejo Montreal para terminar de embelesarnos con la arquitectura muy francesa, las callecitas estrechas y las decoraciones de luces en todas partes. Aquí fué donde nos convencimos de que Montreal es linda, como para regresar a caminarla con un mejor clima, porque cuando nos bajamos del carro otra vez, nos hundimos en nieve hasta las rodillas. Nos dió la impresión de que allá o cae más nieve, o no la limpian tan seguido.

Al día siguiente hicimos el recorrido de 2 horas y media hasta Quebec City. Llegamos directo a conocer el Hotel de Glacé (Hotel de Hielo), que solo se puede visitar en invierno porque literalmente está hecho de hielo y nieve. Desde las camas, sillas, mesas, escaleras, las lámparas…hasta los vasos del bar!  Cada habitación es diferente y alucinante, con esculturas temáticas que van desde dinosaurios hasta jugadores de hockey y luces de colores que le dan un toque surrealista al recorrido. Obviamente hay que ir muy abrigado, con todas las capas de ropa invernal que se tengan. Uno no puede dejar de pensar que hay que estar muy loco o amar mucho el frío para quedarse una noche en este hotel y dormir literalmente sobre un bloque de hielo.

En Quebec City nos recibió una ciudad muy alegre y decorada, con la carita de Bohomme en todas partes, anunciando que el Winter Carnival estaba en pleno apogeo. De nuevo, nos impresionó la gran cantidad de gente que a pesar del frío caminaba como si nada por las hermosas y empinadas calles del viejo Quebec, entre casitas pintorescas con sus fachadas del siglo antepasado y carruajes tirados por caballos. Para completar, esta zona de la ciudad está coronada por el hermoso e imponente Fairmont Chateau Frontenac, un hotel con muchas estrellas en forma de castillo de cuentos de hadas, donde es inevitable sentirse en un cuento de esos románticos de caballeros y princesas. Al pie del castillo, está el mirador que regala la maravillosa vista del Viejo Puerto y la isla de Orleans, sobre el río Saint-Laurent. Fué impresionante ver el río cubierto por grandes masas de hielo que flotaban lentamente y que nos recuerdan que en esta época y en esta ciudad el invierno se apodera de todo de manera histriónica.

Antes de despedirnos de Quebec City llevamos a nuestra hija a patinar en la plaza frente al Le Capitole, un edificio muy parisino que es un hotel, restaurant, cabaret y teatro. También es muy lindo, de día y de noche y bien vale una y mil fotos…

Hoteles:

En Montreal nos quedamos en el Hotel Brossard, en la zona del mismo nombre y al otro lado del río St-Laurent. Su estilo es más bien antiguo, por si se quieren sentir aún más en el viejo mundo, pero la habitación, el mobiliario y las instalaciones son muy cómodas y bien mantenidas. Nuestra estadía incluyó un  desayuno continental bien resuelto (bagels, croissants, muffins variados, mantequilla, mermelada, jugo de naranja, frutas, café o té) que fué más que suficiente para dejarnos satisfechos y salir con la barriguita llena, listos para pasear.

En Quebec City, nos quedamos en el N Hotel (N de Normandin), un “hotel boutique” de estilo contemporáneo. La habitación moderna y cómoda. El baño nuevo e impecable. Este hotel no incluye desayuno, pero está ubicado en una plaza comercial rodeado de varios restaurantes y en uno de ellos tienes el 20% sin son huéspedes del hotel.

Ambos hoteles incluyen wi-fi y estacionamiento gratis y tienen la facilidad de estacionar el carro justo frente a la puerta del lobby, ideal para bajar y volver a cargar las maletas a -25°C y con un windchill que te pone los huesos tristes.

Restaurantes:

Lo que más nos gustó de la comida de por esos lados es que los ingredientes se sienten más frescos y en general los precios son más solidarios que los de Ontario.

Bevo Bar + Pizza (Montreal)

Mientras deambulabamos por las calles del Viejo Montreal maravillados por la belleza de su arquitectura, con la nieve hasta las rodillas y el frío polar acechando, nos tropezamos con esta Pizzeria, que aunque parece un bar/discoteca, tiene un ambiente ideal para familias donde pudimos degustar un par de pizzas artesanales y un risotto que estaba mundial. La atención buenísima y la cuenta por debajo de lo que nos imaginamos.

Café del Ice Hotel (Quebec City)

Para ser el café de un hotel, la comida resultó ser a precios muy accesibles y riquísima. Pedimos los clásicos combos de sandwiches, sopa, ensalada y postre, y todo estaba extraordinario. Especialmente el postre, una especie de torta bañada con miel de maple llamada pouding chômeur à l’érable y que es un plato muy típico de por estos lados.

Au Petit Coin Breton (Quebec City)

Caminando por la calle Saint-Jean del Viejo Quebec y antojados de desayunar crepes, conseguimos este Bistró chiquitico, de ambiente muy típico y platos abundantes. Las crepes y el cappuccino estaban deliciosos, al igual que las tostadas francesas y el plato de desayuno que (por fin) incluyó algo de queso. En la misma calle hay varios restaurantes, boutiques y tiendas de souvenirs, como para ir entrando a agarrar calorcito y deleitarse con las cosas lindas.

Le Petit Chateau (Quebec City)

A pasos del Castillo Frontenac y por lo tanto un poquito más costoso y concurrido, este sitio es ideal si quieren vivir la experiencia de saborear un fondue en tres platos: el tradicional de queso, otro de carnes, pollo o pescado (nosotros elegimos salmón) y finalmente el fondue de chocolate como postre. Todo riquísimo y la gran atención del mesero que nos sacó sonrisas tratando de atendernos en una mezcla de francés, español e italiano…

Este viaje en pleno invierno fué toda una aventura. Conocimos esa otra Canadá que te hace creer que estás en el Viejo Mundo, donde al invierno lo quieren tanto que hasta le hacen un carnaval. Donde aprendimos que hacer turismo con nieve hasta las rodillas y frío extremo, puede ser retador, pero también muy divertido. Un viaje que nos dejó con muchísimas ganas de volver en verano o en otoño y conocer más de la cultura quebecoise, su regionalismo y su vida en francés…

Seguramente en un futuro podremos viajar también a otras provincias y así seguir descubriendo este país. Espléndido en tamaño y extenso en belleza, en cualquier época del año.

 

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3 comentarios en “Descubriendo Quebec

  1. Karla!!! que maravilla que hayas conocido esta parte de Canada!!!!! muy buen resumen y excelentes datos para los que se animen con el viaje!!!!! Estamos pendiente para el proximo viaje (mientras se pueda, claro)… un fuerte abrazo!!!!

  2. Wow, courageous!

    When I first came to Canada, it was in February (coming from Brazil at the time) and we took a short road trip to Montreal and Quebec. I think it was a warm winter that year, all things considered, because I remember being cold but not freezing as much as I did the following years.

    I agree though, it’s an unforgettable experience!

  3. Pingback: Blogueras Venezolanas / Descubriendo Quebec

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