Eso que nos une… en Navidad

pesebre navidad

 

Cuando emigramos y ponemos toda esa distancia física entre nosotros y nuestras familias, llega el momento en el que sentimos la necesidad de reconectarnos.

A veces nos vamos perdiendo en la inercia del ser aceptados, de encajar. Siempre he dicho que después de llegar a nuestro destino migratorio, tenemos que comenzar casi de inmediato a construir nuestra estabilidad, un nuevo círculo de confianza, alimentar nuevas amistades, destacarnos en el trabajo y rendir en todos los aspectos de nuestras vidas.

Pero tarde o temprano llega ese momento cuando nos sentimos tan alejados de nuestras raíces, que sentimos pavor al pensar que podemos perdernos en el camino.

Es cuando nos toca reconocer eso que nos une. Dejar de buscar afuera y empezar a buscarlo adentro, en las creencias, en las costumbres, en esos pequeños gestos que nos hagan sentir más cerca de nuestro origen y terruño.

Así me sentí con algo tan simple como comprar cositas para enviarle a mi familia en Venezuela. Aunque sé muy bien que se trata de algo material, de alguna manera me hace sentir que los estoy ayudando.

Y es que uno siempre consigue la manera de sentirse cerca de un ser querido… Cuando cocino la receta de mi mamá, cuando compartimos con nuestra hija las expresiones maracuchas del abuelo. Cuando nos descubrimos re-viviendo aquel momento en familia porque nos llegó una canción de repente…

Dicen que cuando recuerdas, lo que recuerdas no es la vivencia en sí, sino la última vez que pensaste en ella. Si es así, pues entonces vamos a pensar en todas esas cosas siempre desde el amor, ¡siempre con alegría!

Y es que las navidades de quienes emigramos muchas veces están hechas de eso. De recuerdos.

Las memorias de las fiestas decembrinas en el terruño a veces regresan para jugarnos pequeños trucos. Al pricipio, nos convencemos de que las podemos recrear perfectamente en nuestro nuevo lugar en el mundo. Y así, llenamos nuestras casas de gaitas y villancicos, del olor de hallacas y pan de jamón, de un arbolito cargado de luces y un pesebre que espera por el Niño Jesús.

Mientras tanto afuera, nos rodea la inmensidad de este nuevo país y el silencio de su invierno…

Este año será nuestra cuarta navidad en Canadá. Sin darnos cuenta hemos creado algunas tradiciones, como la infaltable cena navideña y un intercambio de regalos con amigos en casa. Por otro lado, hay algo que siempre nos inquieta, bien sea de forma evidente o por allá en una esquinita del corazón: son los recuerdos.

La nostalgia. El infaltable deseo de tenerlos a todos aquí con nosotros y que la navidad vuelva a ser lo que “era antes”.

Y nos damos cuenta que, de nuevo, las memorias nos están jugando a sus trucos.

Es cierto que nuestras fiestas navideñas se han transformado a fuerza de distancia en una celebración virtual, cargada de abrazos por Skype, besos por teléfono, fotos que se comparten en Instagram y reuniones familiares por WhatsApp.

Pero también se trata de una navidad en Canadá, a veces con nieve a veces no, pero siempre con mucho frío, ‘christmas carols’, pinos y Santa Claus.

Y abundancia, mucha abundancia. Una abundancia que aquí a veces duele porque allá en Venezuela falta tanto.

En esta cuarta Navidad en Canadá queremos reconocer todo eso que ahora la conforma: esta distancia que elegimos y que trae consigo nuevos amigos, lugares y motivos para celebrar. Y también, las memorias decembrinas de unas fiestas junto a nuestros seres queridos, esa cercanía que antes dábamos por sentado y que ahora extrañamos todos los días.

Una vida aquí, una familia allá.

En esta cuarta Navidad en Canadá finalmente lo aceptamos: el antes es un recuerdo. Nos toca reconciliarnos con el ahora.

Nos convencimos de que nuestras realidades si pueden convivir. Cada quien a su manera, cada quien logrando su balance.

Este año elegimos estar más presentes aquí y que nuestra celebración de navidad y año nuevo sea la prioridad, por nosotros y por nuestra familia. Claro que habrá charla virtual con la familia en Venezuela, claro que sí. Pero también nos merecemos disfrutar esta realidad, mientras nos conectamos a través de esas otras pequeñas cosas que nos unen…. En nuestro caso, poniendo el arbolito con gaitas, como lo hacen en casa de mis padres. Haciendo el ponche crema con la receta de mi hermana. Enviando los regalos que pudimos enviar, y también, enviando buenas noticias, apoyo, esperanza… que a veces valen mil veces más que lo material.

Agradeciendo que en mi familia todos tenemos salud, nos apoyamos, nos queremos. Que todos estamos bien, que todos estamos surgiendo, allá y aquí. Para mí, eso es Navidad. Eso es lo que hay que celebrar!

Que en estas fiestas decembrinas, sigamos enviando abundancia a Venezuela…de amor, de cariño, de solidaridad, mientras seguimos presentes en este, nuestro nuevo lugar en el mundo.

¡Feliz Navidad para todos!

Imagen de Flickr – CC BY-SA 2.0

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Un comentario en “Eso que nos une… en Navidad

  1. Hola! Somos un matrimonio argentino, a punto de irnos a Montreal el proximo año, buscando nuestro lugar en el mundo y una mejor calidad de vida a nuestros mellizos sabemos que vamos a extrañar a la familia, y que todo va a ser diferente, pero leer que uno puede ser feliz, adaptarse, disfrutar de lo nuevo que se vive, y manterner esas tradiciones que nos hacen ser uno mismo, hace sentir mas cerca a todo lo que se dejo.
    te deseo unas hermosas fiestas, y que venga un gran gran año para vos y tu familia.

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