¿Listos para un nuevo comienzo?

Llegó la primav1020485888_6b3d934046_zera… esa maravillosa época del año cuando la nieve se va borrando del mapa, el frío ya casi es historia y Canadá se prepara para darle una bienvenida más cálida a sus nuevos inmigrantes. Muchos eligen la primavera y el verano para llegar con sus familias a iniciar una nueva vida con visa de residentes en mano. Esos mismos que en este momento deben estar como estuvimos nosotros hace un par de años: en un corre-corre continuo, abrumados entre planes y diligencias y con la fecha de landing casi encima. (Sobre)viviendo en su país de origen, pero con la mente puesta en Canadá y sintiendo como los días pasan cada vez más rápido.  Me estreso de solo recordarlo…

Son momentos donde la cabeza se llena de dudas… “¿cómo será la ciudad?, ¿tendremos un supermercado cerca para comprar comida al llegar?, ¿podremos activar nuestros celulares allá?”  Pensando en eso, me pareció una buena idea hacer un resumen de las entradas que escribí acerca de la planificación y preparación del viaje, nuestra llegada a Canadá y lo que vino inmediatamente después.

La planificación

Una vez que tuvimos la certeza del sellado de nuestros pasaporte, comenzamos a planificar la partida. Aunque teníamos unos 6 meses por delante, igual no fueron suficientes… así que nunca es demasiado temprano para comenzar.  Además, descubrimos que emigrar es un trabajo de medio tiempo. Con tantas cosas por hacer y una fecha marcada en el calendario, hay que dedicarle una buena parte del día.

Para calmar un poco nuestras inquietudes, investigamos todo lo que pudimos sobre la ciudad donde íbamos a vivir: las zonas residenciales, los colegios, supermercados. Sin perder de vista  que estaríamos por empezar una nueva vida, comenzamos a ahorrar lo antes posible y  nos hicimos un presupuesto con los precios que encontramos en internet sobre el mobiliario básico,  planes de telefonía celular, artículos del hogar y electrónicos, etc. (los enlaces de Walmart.ca y CanadianTire.ca estaban en nuestros favoritos). Así logramos tener un estimado en dólares de lo que íbamos a gastar en nuestro “settlement”, lo cual afortunadamente pudimos costear con nuestros cupos de viajero a dólar preferencial (caso Venezuela). A un mes antes del gran día, nos fue de gran utilidad planificar los pendientes en Google Calendar y reservar de una vez el que sería nuestro primer alojamiento en Canadá.

Aunque aquellos meses fueron  bastante estresantes, pudimos también ver lo positivo y valorar esa etapa que se fue volando. Luego llegó el momento de la mudanza inevitable antes de partir: dejar nuestro apartamento, vender nuestras cosas, regalar, donar,  embalar algunas cajas, en fin…

 

El landing

Preparar el equipaje fue a la vez emocionante y retador. Las maletas más importantes de nuestras vidas, las que llevan literalmente todo lo que nos acompañará en este nuevo comienzo (no se les olvide incluir lo más importante). Las nuestras las hicimos con el corazón arrugado, pensando en lo que dejábamos atrás. Pero sin mucho tiempo para ponernos emotivos, porque todo pasó tan rápido que de repente nos vimos ya montados en el avión. Y después de un largo viaje, llegamos por fin al país que nos recibiría como inmigrantes… Aquí la historia de nuestro landing en Canadá.

 

Los días siguientes

Una montaña rusa. No encuentro otra forma de describirlo. Desde que pisamos Canadá todo empezó a pasar realmente muy rápido. Teníamos un montón de diligencias por hacer, junto a la novedad de ser recién llegados a un país donde no vinimos de visita, sino a quedarnos de forma permanente. Fue así como empezamos a desarrollar de inmediato y paso a paso todos los puntos de la agenda que habíamos preparado antes de llegar:

Aquellos primeros días anduvimos para arriba y para abajo con nuestros papeles de landing y nuestros pasaportes, mientras nos llegaban las PR Cards y las licencias de manejo para usarlas como identificación. Por cierto, para casi todos los trámites piden una dirección y un número telefónico. Por eso fue buena idea asegurarnos de traer un celular desbloqueado de Venezuela, buscamos en internet un plan pre-pago económico y el amigo que nos fue a recibir al aeropuerto adquirió previamente por nosotros el plan, nos entregó la sim card ese mismo día y listo: línea celular activa en Canadá.

Luego vendría la búsqueda de una vivienda a más largo plazo, un colegio para nuestra hija, el ingreso al sistema de salud canadiense y la solicitud de los beneficios que nos corresponden como residentes de la provincia. Todas esas experiencias se las cuento en una serie de entradas acerca de lo que deben saber para emigrar a Ontario:

Para cuando ya se sientan establecidos y listos para iniciar con todos los hierros la búsqueda de empleo, les dejo mi reseña sobre un libro que no pueden dejar de leer: “Herramientas para la Búsqueda de Empleo en Canadá” de Guillermo Ziegler. Es una gran idea apoyar esta lectura con  una investigación previa de tu profesión en Canadá y haciendo mucho networking. Una nueva vida no solo implica recuperar lo material, sino también es un buen momento para construir nuevas relaciones, pero sin descuidar a la familia

Espero que este resumen sea de utilidad para los que ya están en cuenta regresiva y a punto de iniciar la etapa cumbre de su proyecto de migración. Es cierto que son muchas las cosas que hay que hacer antes de venir y luego ya como recién llegados. Pero no dejen que la emoción del nuevo comienzo los abrume. Sentirse parte de la comunidad y del país, lograr la calma que viene con la cotidianidad, es algo que se toma varios meses o hasta años. Así que: a darle tiempo al tiempo.  Emigrar va mucho más allá del landing, de hecho, es ahí cuando verdaderamente empieza la aventura…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegó la familia!

abrazoHace un par de semanas recibimos a mi cuñada, su esposo y mis dos sobrinos, quienes llegaron a Canadá como residentes permanentes, y por supuesto no podemos estar más felices. Compartir por primera vez en Canadá con parte de nuestra familia cercana en vivo y directo es una sensación indescriptible.

Para empezar, revivimos la emoción de nuestro landing y la llegada al aeropuerto, pero esta vez desde este lado del cristal. Su vuelo de Air Canada aterrizó a las 3.30 pm y 2 horas después por fin los vimos salir por la puerta de “Arrivals”.  Me cuenta mi cuñada que pasaron por varias taquillas desde que bajaron del avión y  en una de ellas aprovecharon para tramitar el Social Insurance Number (SIN) de una vez.

Los siguientes días los hemos acompañados en el corre-corre típico de los recién llegados, tratando de cumplir la ya conocida agenda de los primeros trámites:

  • Social Insurance Number (listos!)
  • Adquirir líneas celulares: lo hicieron con Virgin Mobile, que les ofreció los mejores planes para los celulares (Blackberry y HTC) que se trajeron de Venezuela.
  • Abrir cuentas bancarias, con el programa Start Right del Scotiabank.
  • Solicitar el carnet de la Library / Community Centre, para lo cual, además del pasaporte les solicitaron una prueba de dirección.
  • Tramitar la certificación de la licencia de manejo en el consulado venezolano.
  • Buscar vivienda para rentar, para lo cual el realtor les pidió que llevaran consigo los estados de cuenta que demostraran fondos suficientes para costear el alquiler de un año.
  • Comprar las cosas básicas, como comida, colchones y lencería. Nuestros colchones ya tienen un año de uso y están como nuevos, así que no dudamos en recomendarles la mueblería donde los compramos. Para los víveres y la lencería fuimos a Loblaws. Allí eligieron algunas toallas de President´s Choice, una marca canadiense de buena calidad, que es un alternativa a las de Walmart.

Mis cuñados decidieron traerse algunas cosas desde Venezuela e hicieron la declaración de Goods to Follow, cosa que nosotros no hicimos, así que desconocía ciertos detalles. Por ejemplo, unos días antes de partir a Canadá, enviaron algunos baúles y cajas a través de DHL hacia nuestra dirección, todo a nombre de mi cuñado. Cuando el cargamento llegó, lo contactaron para que enviaran por email los siguientes documentos escaneados: pasaporte, formulario de Record of Landing y el formulario de Goods to Follow  que presentó en la oficina de aduana del aeropuerto, donde declaró los bienes que llegarían después y anexó un inventario de los mismos. Todo esto para que DHL pudiera exonerar los impuestos correspondientes y finalmente hacer la entrega de los baúles en nuestra casa.

Con respecto a la vivienda, una semana después de llegar y luego de ver unas 7 propiedades, encontraron un townhouse ideal para ellos. Además de la prueba de fondos, el Realtor sugirió también incluir en la aplicación una especie de “Cover Letter” donde describieron un poco su background y su interés en alquilar la propiedad, por supuesto resaltando el compromiso de ser inquilinos honestos y responsables. Esta estrategia dió buenos resultados y en poco tiempo estaban firmando su primer contrato de alquiler en Canadá.

Mi cuñada, con catálogo de IKEA en mano, planificó toda la compra del mobiliario. Para esta fase fué útil tener previamente elaborada una lista de los muebles, artefactos, utensilios y otros artículos necesarios para los primeros meses y apegarse a ella, cuidando no gastar de más. Para eso, habrá tiempo y dinero más adelante. 😉

Mi cuñado por su parte asistió a un workshop de búsqueda laboral, de una semana de duración, que fué dictado de manera gratuita en la Library cerca de mi casa. Esto como un preámbulo al curso ELT que planea comenzar el mes de Septiembre. 

Mis sobrinos quieren disfrutar al máximo los últimos días de vacaciones escolares, pasear todo lo que puedan y jugar fútbol en cualquiera de las canchas que abundan en la ciudad. Para ellos es muy importante poder continuar practicando aquí su deporte favorito, como parte importante de su adaptación.

Todos están enfocados, centrados y con un plan bien definido, sin mencionar la emoción de comenzar esta nueva etapa. Nosotros los estamos ayudando y orientando en todo lo que podemos, bajo la premisa de que deben tomar lo que más les convenga de todas las opiniones y sugerencias que escuchen, porque cada grupo familiar trae su propia dinámica, expectativas y planes.  

Como recién llegados aún les falta mucho por hacer y nosotros estamos encantados de poder apoyarlos desde nuestras lecciones aprendidas, mientras vamos creando nuevas experiencias, todos juntos y “en familia”.  

Además, muy pronto estaremos recibiendo también a mis suegros luego de que aprobaran sus visas de turista, con cierto retraso por cierto. Eso nos recuerda que mejor empezamos con tiempo a tramitar las visas de los que nos visitarán en navidades…

No importa si la familia viene para quedarse o solo de visita, les puedo asegurar que es una experiencia cargada de intensidad y emoción. Todo comienza con ese maravilloso momento en el que abrazas de nuevo a tus seres queridos y les dices muy orgullosamente: ¡Bienvenidos a Canadá!

Bienvenidos a Canadá!

Ya cumplimos nuestra primera semana en Canadá y hay muuucho contar! Pero me ha faltado tiempo para escribir en el blog, y es por eso que ahora tengo un montón de historias acumuladas, que van desde que llegamos al aeropuerto, las primeras diligencias y hasta nuestra primera compra de supermercado…

Esto ha sido un viaje en montaña rusa, ida y vuelta…tanto que aprender, asimilar y disfrutar! Una de las primeras cosas que nos afectó casi enseguida, fué el tema de la luz del sol. Como en esta época el sol sale muy temprano y se pone casi a las 9 de la noche, pues continuamos haciendo diligencias sin darnos cuenta de que es tardísimo (según nuestro reloj biológico venezolano) y todos estos días nos hemos ido a la cama casi a la 1am, bastante cansados y hasta medio aturdidos.

Nuestro viaje desde Maracaibo a Toronto vía Panamá fué bastante tranquilo, aunque largo y cansón. Tuvimos un tránsito en Panamá City de 10 horas, donde aprovechamos para encontrarnos con una prima muy querida, comer riquísimo y hasta dormir un poco. Aunque pasamos todo el día viajando, casi al comienzo del día lunes 21 de Mayo aterrizamos en Pearson Airport, medio dormidos pero emocionados de pisar POR FIN tierra canadiense…nuestro sueño se había cumplido!

Al bajarnos del avión, en seguida respiramos ese aire de modernidad y primer mundo, y lo primero que encontramos y agradecimos fué una rampa automática que nos llevó por un largo trayecto hacia las oficinas de aduana. Ya no recuerdo si antes o después de esa rampa están las famosas puertas de vidrio donde dice en un letrero grandote “Welcome to Canada”, pero ciertamente fué un momento emocionante para nosotros y aprovechamos para tomarle la fotico para el recuerdo…

A pesar de la hora, el aeropuerto estaba bastante concurrido y tanto en Aduana como en Inmigración tuvimos que esperar un par de minutos por nuestro turno. Recordé lo que siempre nos contaban sobre que los oficiales de aduana tienen “cara de póker” y te dicen lo estrictamente necesario. En esta sección, entregamos la hojita de declaración de aduanas que la aeromoza nos dió en el avión (solo hay que llenar una por familia, aunque ella diga que es una para cada uno). El oficial de aduanas la revisó, le hizo varios rayones con un resaltador y nos indicó que pasáramos a Inmigración, al fondo a la derecha…

Al llegar a esta otra sección, aunque habían varias ventanillas, solo dos de ellas estaban operativas a esa hora (12:30am). Aqui hicimos una pequeña colita, detrás de un grupo de asiáticos y europeos, y al llegar nuestro turno nos atendió un agente muy sonriente y amable. El muchacho nos pidió nuestros pasaportes y la forma IMM5292 (la planilla grandota de landing que no se puede doblar), allí confirmó nuestras identidades, se asomó por la ventanilla para saludar a Sofia, nos pidió una dirección para enviar nuestras tarjetas de residentes y nos preguntó cuánto dinero pensábamos destinar para nuestro settlement en Canadá, y si traeríamos algunos bienes más adelante. Luego, nos pidió a cada uno firmar las formas de landing, las dobló y anexó a cada pasaporte. Aquí nos hizo mucho hincapié en la importancia de conservar muy bien estas formas, o que inclusive, las podíamos guardar en la caja fuerte de un banco, ya que las mismas parece que son MUY difíciles de reponer (en el caso de que se dañen o se pierdan), y las van a pedir en el futuro para algunos procesos, como aplicar a la ciudadanía o si decidíamos optar por un plan de retiro en Canadá.

Luego nos pidió que pasáramos a una pequeña sala de espera por 5 minutos, mientras cargaba nuestros datos en el sistema. Cuando nos volvió a llamar, nos entregó nuestros pasaportes, nos indicó la salida para buscar nuestro equipaje, y nos dijo de nuevo (adivinen qué?) Bienvenidos a Canadá!

Y así fué nuestro landing: simple, muy simple.

Aunque es imposible no estar nervioso, realmente no existen razones para estarlo. Todo es muy sencillo, los oficiales son en extremo amables, y es un proceso bastante rápido que no duró más de 20 minutos. Me parece importante tener para ese momento los pasaportes y las planillas bien ubicados en el equipaje de mano. Muchas veces leímos que nos pedirían estados de cuenta impresos y la famosa lista de artículos que traimos con nosotros, y aunque teníamos ambos recaudos listos para entregar, pues se quedaron aburridos en su carpeta porque nunca los pidieron. Claro, quizás ese fué nuestro caso y a otros si se los pidan.

También nos ayudó tener a mano (impreso en un papel dentro de la cartera) la dirección de nuestros amigos a donde nos enviarán las tarjetas de residentes, las cuales según el oficial, llegarán de 6 a 8 semanas por correo.

Cuando finalizamos este paso y fuimos a la retirar nuestro equipaje, un empleado del aeropuerto nos ofreció ayuda, y montó las 6 maletas y los 2 carry-ons en un carrito tipo plataforma. De allí nos siguió hasta la salida (donde por cierto, nadie revisó si ese equipaje era nuestro) y allí nos encontramos con nuestros amigos, abrazos y lágrimas de felicidad de por medio, que nos dijeron otra vez…

Bienvenidos a Canadá!

Haciendo maletas

Seis maletas, dos carry-on, un bolso con la laptop, mi cartera, el morral de Sofia y su osito de peluche. Ese es nuestro equipaje.

Ya mañana es el gran día, y después de la tarea casi infinita de desocupar nuestro apartamento, repartiendo muebles, cajas y otras cosas, aquí y allá; toda nuestras pertenencias quedaron resumidas en varias maletas.

La aerolínea COPA nos permite llevar dos maletas de 23 Kg y una maleta de mano de hasta 10 Kg.  Inicialmente nuestra intención era llevar solo 5 maletas medianas, todas con ruedas, para que entre nosotros dos pudieramos empujarlas hasta encontrar un carrito. Cuando nos dimos cuenta que ibamos a necesitar una sexta maleta, pensamos que después de todo, fué una buena estrategia dejar esa “holgura” en el equipaje. Así pudimos empacar practicamente todo lo que queríamos llevar sin tener que dejar nada por fuera o pagar equipaje adicional.

La tarea de empacar fué practicamente mi gran reto, mientras Fer se dedicaba a la mudanza y a entregar los muebles. Y la verdad, yo encantada, porque hacer maletas es mi parte favorita y significa que la aventura (ahora si) está a punto de comenzar!

Como ya faltan pocas horas para el viaje, me tomé un tiempito para compartirles mis anécdotas sobre cómo hice el equipaje más importante de nuestra vidas:

  • Dos semanas antes del viaje empecé a guardar cosas. Lo primero que empaqué fué obviamente lo que casi nunca usamos, pero queríamos llevar. Dejé para el final nuestra ropa y zapatos de uso diario, los cosméticos y los juguetes de Sofia.
  • Usualmente cuando viajo acostumbro guardar todo en bolsas, agrupando las cosas según varios criterios. Esto ayuda a que la maleta esté más organizada y así, si quiero sacar solamente la ropa interior por ejemplo, pues está toda junta en la misma bolsa y no hay que revolver toda la maleta. En esta ocasión, mi cuñana nos regaló unas bolsas maravillosas de empacado al vacío, que permiten guardar más cantidad de ropa en el mismo espacio y son ideales para las piezas grandes, como las chaquetas o los edredones (pero ojo, el peso final no varía).
  • Traté de llenar todos los espacios que conseguí. Por ejemplo, apliqué la típica estrategia de meter las medias dentro de los zapatos, o las bolsitas de bisutería en los estuches de los lentes de sol.
  • Antes de guardar los electrónicos o cualquier otro artículo que se deba declarar en aduana, hay que anotar las características. Me tocó deshacer un par de maletas, buscando las cajas de los teléfonos celulares para anotar sus seriales, y no recordaba donde las había metido…
  • El algún momento, se nos ocurrió hacer un “índice de maletas”, y fuí anotando mas o menos lo que metía en cada una. Pero al final, cuando me tocó llenar espacios vacíos, perdimos un poco la cuenta y hasta ahí nos llegó la iniciativa del índice. De todas maneras, no es mala idea anotar al menos dónde guardamos las cosas mas importantes, o las que necesitaremos desempacar en primer lugar.
  • Al terminar, conviene pesar las maletas y si se han pasado del peso permitido, comenzar a re-distribuir la carga. Es mejor hacerlo en casa y no tener que hacerlo en el aeropuerto.
  • Normalmente, y por sentido común, me gusta designar una maleta para cada miembro de la familia y guardar en ella su ropa, zapatos, accesorios, etc. Se me había ocurrido también guardar todos los juguetes juntos, las medicinas juntas, y así. Luego tuve el terrible pensamiento de que si se perdía por ejemplo la maleta con TODOS los juguetes no me lo perdonaría. Y Sofía tampoco. Así que empecé a distribuir! En casi todas las maletas hay pertenencias de todos, y de todo un poco.
  • Por supuesto, seguimos la recomendación de llevar en el equipaje de mano nuestros documentos personales importantes, además de los récipes de las medicinas y los formularios donde declaramos lo que llevamos con nosotros (artículos electrónicos y chucherías venezolanas).
  • Para Sofía, empacamos en su morral sus infaltables objetos de entretenimiento: videojuegos, libreta y marcadores para pintar, y su oso de peluche.

Si tuviera que hacer esto otra vez, comenzaría a empacar un mes antes y dejaría lo mínimo para la última semana. Les repito, el tiempo se pasa volando, tan así que uno queda aporreado de cansancio, y hasta despeinado y todo! Mejor hacer las cosas con suficiente antelación, porque se trata de lo que nos llevaremos para iniciar una nueva vida, ni más ni menos…. Ah! y no se les olvide empacar los recuerdos y el corazón!

Sacamos algunas conclusiones

A 3 meses de irnos les puedo comentar lo que ya deben saber: no hemos parado de hacer todas las diligencias que planificamos luego de sellar la visa, llevándolas sin prisa, pero sin pausa, y en paralelo con la vida cotidiana. A pesar de que queremos poner todo nuestro esfuerzo en ello, nuestra rutina aquí continúa: ir al trabajo, al colegio, pagar cuentas, atender la casa, la familia, etc. No podemos simplemente desenchufar en un lado y conectar en el otro, hay que llevar ambas cosas en paralelo…

Se me ocurrió que es un buen momento para hacer balance de esta etapa, dado que ya tenemos cierto camino andado, y faltando un trecho muy cortico por recorrer. Les cuento algunas conclusiones que Fer y yo sacamos de estos últimos días:

1. Da mucha tranquilidad tener todo listo allá, para luego cerrar aqui. Lo primero que hicimos al tener la visa en mano fué preparar nuestro landing y lo que haríamos las siguientes 2 semanas. Me refiero a que armamos una agenda que comienza con el viaje en sí (compramos los boletos aéreos y las maletas), y definimos cosas como: el hotel para los primeros días, el alquiler del carro al llegar, la lista de primeros trámites y dónde y cómo hacerlos, las zonas para alquilar apartamento, el colegio cercano, centros comunitarios, supermercados, etc. Una vez que tuvimos todo esto definido, pudimos dedicarnos plenamente a comenzar a cerrar los ciclos aquí: vender nuestras cosas, preparar la renuncia al trabajo, asistir a chequeos médicos, ajustar el presupuesto…  Además, tener todo “amarrado” allá no solo nos ha dado tranquilidad a nosotros sino a nuestros familiares, ya que podemos responderles con propiedad cuando nos preguntan dónde vamos a vivir o dónde haremos el mercado. Por supuesto sería ideal y soñado poder responderles también donde vamos a trabajar…(esa respuesta vendrá pronto, seguramente).

2. Los chequeos médicos pueden no ser tan sencillos de planificar. Ya hemos comentado lo importante que es darse una vueltica por el médico antes de partir. Nuestra premisa es que, mientras más sanos estemos al llegar, mejor (por innumerables razones). El punto es que los tres estamos en esa etapa de revisiones médicas, y aunque pensamos que serían chequeos de rutina, pues nos ha pasado que en una consulta el médico puso un tratamiento y esto derivó en que hay que regresar en un mes o dos para una segunda revisión (otra diligencia más para la agenda). Y también nos pasó que de una consulta salimos con órdenes para exámenes de laboratorio y un ecosonograma, y esas son ya dos visitas más a la clínica, con lo que implican en tiempo y costos.

3. Se debe apartar dinero para todas esa cosas que queremos hacer antes de partir. Hay que incluir en el presupuesto de emigración un dinerito para visitar antes irnos  nuestro restaurante favorito, o darse un último paseito a la playa antes de aterrizar en el invierno canadiense, tomarse un café de despedida con los amigos, o si tienen (como yo) a sus hermanos en una ciudad distinta y quieren viajar hasta allá para despedirse en persona. Además, siempre se nos ocurre a última hora llevarnos algo autóctono que nos recuerde al terruño, como una caja de tequeños congelados que seguro cabe en la maleta! Bueno, para todo eso se necesita dinero…

4. No siempre podemos anticipar la reacción de los demás ante la noticias de que te vas del país. Digamos que la reacción que más nos importa es la de nuestros familiares cercanos, y en nuestro caso tuvimos la suerte de que han sido muy receptivos ante la noticia, y nos están apoyando en la medida de sus posibilidades. Pero hay otras reacciones como la del jefe, los amigos, los compañeros de trabajo, que pueden estar cargadas o no de emoción, o cargadas o no de buenos deseos. En general, la conclusión a la que llegamos es que no hay que crearse demasiadas espectativas, sino más bien recordar que uno se va, pero los demás se quedan. Lo que para nosotros es todo un acontecimiento que te cambia la vida, para otros es alguien más que emigra, y al que luego verán a través de sus fotos en Facebook en la CN Tower.

5. Hay que ser autocomprensivos y darnos tiempo para asimiliar el cambio que viene. Todos tenemos un ritmo diferente para adaptarnos y digerir los cambios. Ni hablar del modo particularmente rápido en que se adaptan los niños. Y no me refiero a los cambios que toca enfrentar al llegar allá, no. Me refiero a cuando todo comienza a cambiar aquí porque “te vas”. Vas saliendo uno a uno de tus muebles, donas tus cosas, dejas el trabajo, cambia la rutina. Hasta la gente te trata diferente! Yo particularmente he comenzado a asimilar desde aquí el hecho de que mi familia estará lejos, asi poco a poco me voy preparando para manejar la nostalgia. Fer prefiere no pensar mucho en eso todavía. Y Sofía simplemente está feliz con el viaje. Lo importante es que nos estamos dando tiempo para atender nuestros propios sentimientos, sin dejar de apoyarnos entre nosotros como familia.

Si bien hemos concluido todas estas cosas, también estamos comprobando que lo mejor es tener una actitud positiva y alimentar el optimismo. Y aunque ya todo lo que haremos al llegar a Canadá esté investigado y planificado, siempre es bueno de vez en cuando volver y echarle un ojito a los planes para reconectarse… Y si vemos que las cosas van lentas, no está de más ponerle un poco de emoción al asunto mirando el contador que dice que nos faltan 2 meses, 26 dias y 21 horas para montarnos en el avión!