Los niños emigrantes y el amor por su país

26 03 2014

ninosdelmundo
- “Bendición mamá.”

- “Que Dios te bendiga hija….”

Así es como mi pequeña y yo nos saludamos cada tarde cuando la busco en su colegio, mientras los otros niños y papás miran con curiosidad este ritual de cariño tan nuestro. Que los hijos nos pidan la bendición puede parecer una rareza para otra culturas, pero en Venezuela es una de las costumbres más bonitas entre padres e hijos. Porque resulta que, aunque estemos lejos, seguimos haciendo familia a lo venezolano.

Haber emigrado me ha puesto a reflexionar acerca de cómo aprendemos a amar nuestro país de origen. Cuando lo dejamos para buscar otros rumbos, nos descubrimos añorando nuestra patria con un fervor que se alimenta de la nostalgia y de las diferencias que encontramos en el país que nos adopta. Como dicen por ahí: no sabemos cuanto la queremos hasta que estamos lejos.

Desde chiquitos y sin darnos cuenta, el amor por nuestra tierra se va arraigando a medida que asociamos vivencias felices con lugares y seres queridos. Los viajes a la playa con los primos, los domingos visitando a los abuelos, los cumpleaños rodeados de famila. Mis mejores recuerdos son los de las navidades, cuando poníamos juntos el arbolito, oyendo gaitas y sintiendo como la alegría de mis padres se nos contagiaba a todos en casa.

Pero al partir, dejamos atrás a la familia extendida, la escuela, los amigos… y solo quedamos mamá y papá para transmitir a nuestros hijos lo que distingue a la nacionalidad: el idioma, los símbolos patrios, la historia, las tradiciones, los valores y creencias. Nos toca incorporar los rasgos de nuestra identidad cultural en la vida cotidiana.

¿Cómo hacer esto?

A través del lenguaje… Es cierto que los niños aprenden un nuevo idioma muy rápidamente, pero del mismo modo pueden desligarse de su lengua materna si dejan de utilizarla a diario. En casa, por ejemplo tenemos la regla de “sólo español”, el cual nosotros hablamos con el pintoresco acento zuliano. Así hemos logrado que nuestra hija mantenga la fluidez al usar el vocabulario y pronunciar las palabras, sin perder ese tono coloquial que enriquece y le da un aire de cercanía a sus conversaciones por Skype o teléfono con la familia en Venezuela.

A través de la comida… De mi mamá aprendí que la venezolanidad entra por la cocina. Por eso después de emigrar, me he dedicado a recrear esos platos criollos que nos hacen sentir más cerca de nuestra tierra. En mi casa siempre preparo cachapas y mandocas, pabellón criollo, empanadas de carne mechada, plátano asado, papelón con limón… Algo tan simple como invitar a mi hija a que amasemos juntas las arepas se vuelve un acto de enseñanza que va más allá de lo culinario. Le estoy enseñando también sobre nuestra cultura.

A través de las anécdotas… a los pequeños les encanta que sus papás les cuenten historias de cuando eran niños y si esa infancia la vivimos en Venezuela, es la mejor oportunidad para hablarles de cómo jugábamos con el trompo o la perinola, al Escondido o la Candelita. Cantemos juntos “Arroz con leche” y “Aserrín-Aserrán”.  Así los recuerdos de nuestra niñez y juventud se transforman en un puente para acercar a nuestros hijos a sus raíces familiares.

A través del ejemplo… ya sabemos que ésta es la mejor manera de sembrar valores en un niño. Demostremos amor por el terruño, honrando sus símbolos, hablándoles de su bandera y del himno nacional, de sus próceres y fechas patrias. Pero sobre todo, practiquemos frente a ellos y con ellos, las mejores cualidades de nuestro gentilicio: ser alegres, solidarios, trabajadores, creyentes y apegados a los valores familiares. Esas cosas maravillosas que nos distinguen como venezolanos en cualquier parte del mundo.

Para las familias que decidimos emigrar, inculcar en los hijos el amor por el país que dejamos requiere un esfuerzo adicional. Llenar de tradición las experiencias felices en casa se vuelve más necesario que nunca, teniendo siempre presente a Venezuela a través del idioma, la cultura, los símbolos, los recuerdos y las anécdotas de nuestros años allá. Así los niños aprenderán a querer también ese lugar, o si lo conocieron, a no olvidarlo. Se seguirán identificando a medida que crecen con el país de sus padres y lo llevarán siempre y con mucho orgullo en su corazón.





A una hora del invierno

6 11 2013

Daylight-Savings-TimeHay muchas cosas que te dicen de Canadá que no puedes entenderlas completamente hasta que las vives. Una de ellas es el cambio de horario en el mes de Noviembre, o como me gusta llamarlo, “ya viene el invierno”.

Aunque esta época de nieve y números negativos en el termómetro comienza en teoría el 21 de Diciembre, con el cambio de horario llegan los característicos días cortos y de menos luz. Nos guste o no, a las 5 pm ya es de noche.

Permítanme explicarles de que se trata todo esto, que al principio puede parecer un poquito enredado. Primero hay que aprenderse la formula: “spring forward, fall back”. Que se traduce así: en primavera adelantamos el reloj una hora, en otoño lo atrasamos. Esto marca el inicio y fin del Daylight Savings Time o el “horario de verano”, que dura de marzo a octubre y que proporciona una hora de luz adicional al atardecer.

Otra forma de verlo es que en primavera le pedimos prestada una hora de luz solar al dia y en otoño la devolvemos. Al respecto, mi hija me preguntó: ¿porqué devolver una hora de luz cuando más la necesitamos? Y tiene razón. Al día siguiente del cambio de horario (que fué el pasado domingo 3 de noviembre a las 2am), amanecimos con un sol radiante a las 7 am, pero a las 6 pm ya teníamos noche oscura, con luna, estrellas y demás.

Los motivos que llevaron a instaurar este cambio de horario, por allá en el 1800, se concentraban en los supuestos beneficios socio-económicos: “…ahorra energía, promueve las actividades al aire libre en la noche, por lo que es bueno para la salud física y psicológica, reduce los accidentes de tráfico, reduce la delincuencia, beneficia a ciertos negocios…”.

Quienes lo critican alegan que “…los ahorros de energía no son concluyentes y el hecho de cambiar los relojes dos veces al año es económica y socialmente perjudicial , afectando el sector agrícola, de transporte y entretenimiento…

Sea como sea, el pasado 3 de Noviembre tuvimos que atrasar nuestros relojes en 1 hora. La mayoría de los dispositivos con acceso a internet (smartphones, computadoras, etc.) lo hacen de manera automática, otros relojes como el despertador y el del microondas, se deben cambiar a mano. En el caso de las alarmas de incendio, las autoridades recomiendan cambiar las baterías.

¿Cómo nos afecta el cambio de horario en el otoño?

Lo primero que notamos, es que a las 7 de la mañana ya ha salido el sol. Nos levantamos con más energía, los adultos se van a sus trabajos y los niños al colegio aún “de día”, aprovechando más las horas de luz, y por consiguiente todos sus beneficios psicológicos y físicos, como la absorción de vitamina D.

Pero en contraparte, a las 6pm ya es completamente de noche. Y va oscureciendo cada vez más temprano durante los meses de noviembre y diciembre. Más o menos para el 20 de diciembre a las 4 de la tarde ya empieza a ocultarse el sol. Si viviste toda tu vida muy cerca del ecuador terrestre (como yo), esta sensación puede ser bastante extraña…

Por esta época es inevitable que hacia el final de la tarde y debido a la falta de luz, nuestro reloj biológico nos diga que ya es hora de descansar. Los hábitos en casa también pueden cambiar un poco, nos vamos a la cama más temprano o evitamos salir a partir de las 5pm porque “ya es de noche”. Aunado al frío y la nieve de los últimos meses del año, cada vez sale menos gente en la calle. Y por supuesto, la falta de exposición al sol afecta a nuestro cuerpo y ánimo. Es común que escuchen hablar del SAD o Seasonal Affective Disorder  (Trastorno Afectivo Estacional). En su forma más coloquial se trata del winter blues, y podemos prevenirlo con herramientas tan simples como el ejercicio, la alimentación sana, la meditación, alguna actividad que les guste y el apoyo de nuestro grupo familiar y social.

Menos mal que esta nocturnidad temprana comienza a revertirse a partir del solsticio de invierno el 21 de Diciembre, justo con el comienzo formal de la estación.

Aunque muchos asocian el invierno con temperaturas gélidas, los días más cortos y la falta de horas de luz solar también son señales de que éste cada vez está más cerca. La nieve, en cambio, puede tardar un poco más en llegar… a veces en mi ciudad no la vemos sino hasta navidad.

Cosas curiosas de Canadá y su posición geográfica…





De visita

27 09 2013

cntowerSi mis posts este mes han estado escasos es por una buena razón: parte de mi familia nos está visitando en Canadá y ese privilegio merece toda nuestra atención. Gracias a que sus visas de turista tardaron en ser aprobadas, su viaje de verano ahora coincidirá con el otoño. Estarán aquí para deleitarse con la época maravillosa del año en la que este país va cambiando de colores y se pone cada vez más frío.

Además de tenerlos con nosotros y consentirnos con su cariño y compañía,  que la familia nos visite nos ha hecho volver a mirar nuestro entorno desde la perspectiva del turista que viene de una cultura como la venezolana. Como sabemos que las comparaciones son inevitables y van a estar  presentes durante toda la estadía, me pareció interesante tomar nota de sus primeras impresiones al llegar aquí. Cosas que a nosotros mismos nos impresionaron y que ahora nos parecen lo más normal del mundo:

* El orden y civismo de la vida en Canadá y por supuesto, la amabilidad canadiense.

* Que usar el cinturón de seguridad sea más que una obligación, una costumbre.

* Que el peatón tenga la prioridad y el derecho de paso.

* Los supermercados repletos de comida, y que de cada cosa haya mucha (o demasiada) variedad.

* Que los carros vayan siempre con las luces encendidas.

* Que las tiendas cierren tan temprano.

* La paciencia y el esfuerzo que hacen para entenderte, aún cuando no hablas inglés.

* Que parece que hubiera más asiáticos que canadienses.

* Que nadie se te queda mirando en la calle.

* Los jardines y aceras limpiecitos y bonitos.

* El reciclaje en casa como algo cotidiano.

* Que los niños dejan sus bicis en el jardín y nadie se las lleva.

* Que todo es más caro que en los Estados Unidos.

* Y aún así, que todo sea tan barato comparado con Venezuela (aún cuando multipliques cada $ por el cambio paralelo).

Nuestros paseos turísticos con la familia han incluido los sitios de costumbre: Niagara Falls, el city tour por Toronto, el castillo de Casa Loma, el Harbourfront y el imperdible juego de béisbol en el Rogers Centre Stadium. Pero también quisimos llevarlos a otros lugares especiales para nosotros, como el parque aquí cerca donde nuestra hija juega, la biblioteca pública, el centro comercial que frecuentamos, nuestro restaurante favorito y hasta los supermercados. Porque son los sitios que forman parte de nuestra vida cotidiana. Y esa vida es la que ahora podemos compartir con ellos, así sea por unas pocas semanas. Los paseamos por nuestro primer vecindario para decirles “aquí fué donde vivimos los primeros meses”. Los montamos en el tren que tomaba mi esposo para ir todos los días a su trabajo en Toronto. Los llevamos al primer parque que visitamos en Mississauga, el que tiene un lago hermoso, muchísimo verde y donde dijimos aquella vez “a Mamá y Papá les debe encantar caminar por aquí, tenemos que traerlos”. Cumplimos aquel deseo. Caminamos otra vez por ese parque, pero esta vez con ellos.

Cuando se tiene a los seres queridos de nuevo tan cerca, después de extrañarlos por tanto tiempo, uno lo que quiere es mostrarles todo, la película completa, con final feliz incluido… ¿Cuántas veces como emigrantes hemos soñado con ese momento? Orgullosamente enseñarle a nuestra familia lo que hemos logrado aquí, lo que somos ahora. Cómo la experiencia de emigrar nos ha cambiado ‘para mejor’. Es un anhelo que nos ha motivado desde el principio y nos da fuerzas para luchar contra la inevitable nostalgia.

Que más allá de los logros materiales, sepan también que ahora nos sentimos más estables y tranquilos, rodeados de esa calidad de vida que vinimos a buscar. Que todo lo bonito que les contamos por teléfono de verdad existe y que pueden regresar a Venezuela con la satisfacción de saber que aquí somos felices.

Y que después de todo, no estábamos tan locos al dejar aquello atrás para empezar de cero una nueva vida en el país más frío del continente…





Un nuevo año escolar

4 09 2013

Back2SchoolAyer fué el regreso a clases en Canadá y el fin simbólico del verano. A pesar de que el fin de semana largo de Labour Day nos dejó para el recuerdo días cargado de mucho sol y calor,  el frío mañanero regresó y tuvimos que salir abrigados a llevar a nuestra pequeña al colegio. Aunque suene a lugar común, lo certifico: este verano se pasó volando. Dos meses de vacaciones escolares que se fueron en un ratico.

El frenesí del nuevo año escolar comenzó (comercialmente hablando) a principios de Agosto. Todo un mes de ofertas en útiles, uniformes, morrales, loncheras, cuadernos. Hasta los concesionarios de vehículos sacaron sus “Back to school sales”. No faltaron las laptops o smarphones de última generación. Aunque el bombardeo de propaganda es fuerte, es cierto que los niños no necesitan ningún perolito electrónico para volver al colegio (mucho menos, un carro propio).  Cuando mucho, una calculadora sencilla para las tareas de matemáticas.

Una de las maravillas del colegio en Canadá es que la lista escolar es casi nula. Recuerdo que el año pasado solo nos pidieron una caja de Kleenex. Este año no creo que sea muy diferente al anterior. He sabido de otros colegios donde piden una lista con los útiles básicos, de esos que se consiguen en cualquier tienda por departamento o supermercado. Sea como sea, recomiendo no volverse locos comprando útiles y esperar a que la maestra del niño indique durante la primera semana lo que realmente van a necesitar.

El morral y la lonchera si son esenciales. No importa el grado escolar, el morral tiene que ser lo suficientemente grande para que les quepa, además de los libros y cartuchera, la ropa y accesorios de la estación. Durante esos días donde hace frío y calor (pasa muy seguido en Canadá) los niños salen forrados en la mañana y a medida que va calentando el clima, se quitan abrigo, guantes, gorro, bufanda… y todo eso va a parae al morral! A mi hija le incluímos también gorra, lentes de sol, anti-bacterial y barra humectante (chapstick) para los labios que son muy propensos a agrietarse con los cambios de temperatura.

Ahora con más experiencia, y teniendo dominado el arte de preparar la lonchera, les puedo compartir mis tips, sobre todo si sus niños van a Elementary School y almuerzan en su salón supervisados por la maestra y ayudantes. La lonchera de mi hija lleva:

  • Una merienda saludable: cereales, fruta, ponquecitos, yogurt, cuadritos de queso. La toman a mitad de mañana como complemento al desayuno en casa.
  • Almuerzo: arroz, pollo, albóndigas, macarrones con queso, sopa, arepas de carne mechada, sandwiches de atún o jamón y queso. Puede ir acompañado de un jugo de frutas o leche achocolatada.
  • Un snack para la tarde, que aunque debería ser saludable puede ser una chuchería (junk food). Mi hija aprovecha para llevar galletas dulces o saladas.

Y siempre: AGUA, como dice Modomama en sus Lonche Tips.

Y nunca: maní o lo que se le parezca. El tema de las alergias es muy delicado y en casi todos los colegios este tipo de alimentos está prohibido.

Para muchas mamás recién estrenadas en el sistema escolar canadiense, la lonchera escolar lleva su pequeña cuota de complicación, sobre todo si los niños en sus países de origen iban al colegio solo medio turno y almorzaban en casa. Además de preparles la comida, también debemos apoyarlos mientras se ajustan a tomar sus comidas en el colegio. Ellos aprenderán también del ejemplo de sus compañeros de clase. Recuerdo que al principio mi hija no comía mucha fruta, pero vió que sus amigos llevaban para la merienda cambures, uvas, manzanas, etc. y me los empezó a pedir.

Como todo, es cuestión de adaptación, sentirse aceptados y cómodos con el nuevo entorno. Y en eso los niños son expertos y hasta nos dan lecciones a nosotros los adultos.

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Sofía me pidió que esperara a publicara este post hasta después de que volviera de su primer día de clases, por si quería incluir algunas de sus ideas, y así lo hice:

Resulta que ya no está en un grado combinado, sino en un salón donde todos los niños son de grado 4. Trajo la agenda (diaro) escolar que le asignaron en el colegio, para la cual nos solicitaron un donativo de $5. Le gustó su nueva maestra y está feliz porque quedó en la misma sección con su mejor amiga. Para este año planea participar en el Club de Reciclaje, Manualidades y Soccer. Y le toca hacer la Primera Comunión!  Creo que tendrá un 4to grado bastante ocupado. :-D

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De más está decir que este reinicio de clases fué más cómodo y relajado que el anterior. Ya el idioma no es problema, conocemos el sistema educativo y al colegio. Mi hija llegó saludando al Director y a todo el que se cruzara en su camino. Se abrazó con las amiguitas. Nosotros nos reencontramos con otros papás. La nueva maestra nos pareció tan agradable como la del año pasado y seguimos encantados con la escuela y su organización.

Por ahora vamos a disfrutar de los primeros días sin tareas escolares y los últimos de un verano que ya se despide. Por ahí se acercan ya las multiplicaciones y divisiones, acompañadas de un morral cargado de accesorios de invierno. ;-)





Un año en Canadá

20 05 2013

canadianflagEsta mañana me desperté agradeciéndole a Dios. Le repetí “Gracias” muchas veces, como si eso fuera a otorgarle mayor significado a una palabra que se queda corta. Ni modo, tuve que prescindir del lenguaje y agradecerle desde el corazón. Eso ocurre cuando lo que has recibido es tan grande, tan bello, que nunca jamás pensaste que podías llegar a merecerlo.

Lo que pasa es que antes de Canadá, la felicidad para nosotros tenía mas bien una definición conformista. Una familia unida, salud, un techo, lo suficiente para vivir, buenos amigos… Pero nosotros, en el fondo estábamos apagados, cansados todo el tiempo, no de vivir sino de sobrevivir.  En nuestro país la felicidad la vivíamos a raticos, asociada con reuniones familiares, una comida típica y uno que otro viaje a disfrutar los paisajes venezolanos. Pero en Canadá descubrimos otro nivel de felicidad: el sentirnos en libertad. De ser, de expresarnos, de vivir tranquilos.

Aquí llegamos con algunas expectativas, un plan y mucho optimismo. Nos trajimos un lienzo en blanco para empezar a construir todo de cero a partir de nuestros talentos y valores. Y muy pronto empezamos a apreciar la gran oportunidad de establecernos en un país donde las cosas funcionan, donde no nos tenemos que preocupar tanto por nuestra seguridad personal, sino por tomar buenas decisiones, aquellas que llenen nuestras vidas de mayor bienestar.

Porque a decidir también se aprende. Recuerdo que con tantas opciones posibles, al principio entré un poco en pánico, como cuando fuí por primera vez a un supermercado canadiense. Aquí no hay restricciones, escasez o coacción, la decisiones son completamente nuestras. Así decidimos que este primer año me quedaría en casa dedicándome a lo que en este momento me llena más: escribir, cocinar, cuidar de mi familia, apoyar a mi hija en su vida escolar, ayudar a Fer con las diligencias mientras él trabaja de 9 a 5 (o más). Él ha tenido su propia historia de éxito. Se preparó para ingresar en el mercado laboral canadiense, encontró un trabajo en su área a los pocos meses de llegar, le tocó desempolvar algunas destrezas técnicas y empezar a construirse una reputación profesional. Trabajó muy pero muy duro, se ganó la estima de sus jefes y compañeros de trabajo, hizo mucho networking, y luego de 6 meses de experiencia canadiense, saltó a un empleo de mayor nivel y mejor remunerado. Por otro lado, estuvo la adaptación de nuestra hija. Su dominio del idioma, sus logros escolares… tengo tanto que decir acerca de ella, que mi orgullo de madre me obliga  a dedicarle un post completo más adelante. Solamente les diré que si nuestro éxito como emigrantes se midiera por la felicidad de nuestros hijos, nosotros modestamente nos sentimos triunfadores. No hay un solo día en que esa niña no sonría de felicidad, y esa sonrisa representa todo lo que queríamos lograr al venir aquí. Hace que todo haya valido la pena.

Durante este año hemos vivido infinidad de momentos felices, uno tras otro. Nunca hubo momentos duros, solo aprendizaje. Por supuesto extrañamos a nuestra familia, nuestros amigos, alguna que otra comida, los paisajes y a veces el clima. Pero ya la felicidad no es esquiva, sino que se hizo cotidiana y la valoramos en las pequeñas cosas que ahora sí podemos disfrutar… los placeres sencillos, la naturaleza, el trato amable, los gestos de cortesía, la ayuda desinteresada. Volvimos a confiar en la gente, en un país y en nosotros mismos. Pusimos a prueba nuestra fortaleza, sacamos nuestras mejores aptitudes, nos armamos de paciencia y fuimos construyendo de a poquito y sin pausa, nuestra nueva vida.

Ha sido un año espectacular, nutritivo, maravilloso e intenso. Sentimos que se nos fue volando, pero al mismo tiempo, no podemos creer que hayamos vivido tantas cosas juntas en tan poco tiempo. Ha sido, sin lugar a duda, uno de los mejores años.

El primero del resto de nuestra vida en Canadá.





Presupuesto mensual

22 01 2013

family-budgetLos gastos mensuales son de esas cosas que no se pueden calcular a ciencia cierta hasta que llegas aquí. Además, el uso del dinero es algo tan subjetivo que obviamente el presupuesto familiar va a depender de muchas variables, como el tamaño de la familia, sus prioridades, los planes a corto/mediano plazo, y un largo etcétera…

Recuerdo que cuando estaba investigando acerca de los gastos típicos que tendríamos que cubrir mes a mes, encontré mucha información en internet, y a través de amigos y conocidos que ya estaban en Canadá. Mucha de esa información nos sirvió para planificar a grandes rasgos nuestro futuro presupuesto, sin embargo, no es lo mismo estar aquí, vivir el día a día, infartarse cada vez que vas a pagar algo porque se te olvida que aquí a todo hay que sumarle el impuesto, y acordarse que llenar el tanque de gasolina cuesta lo mismo que un buen par de jeans…

Con todo esto, rápidamente nos dimos cuenta de la necesidad de adoptar una dinámica eficiente en nuestra economía familiar, basándonos en el hecho de que Canadá es caro, y como dicen en mi tierra “aquí el que se resbala, pierde”. Si no se hace una planificación concienzuda de las finanzas, en poco tiempo podrías tener que empezar a comerte los tan sagrados ahorros, y la cosa se te pone cuesta arriba.

Llegó el momento entonces de compartirles una lista actualizada de nuestros gastos mensuales, ahora que estamos en una fase más estable y de rutinas definidas, sabiendo con más certeza de cuanto dinero realmente se debe disponer (y producir!).

Gastos Fijos  CAD
Alquiler 1400
Supermercado 500
Electricidad 100
Gas Doméstico 70
Seguro del Carro 340
Gasolina 150
Transporte 43,5
Seguro de bienes 15
Servicio de Internet 50
Celulares 90
Netflix 10
 Total Gastos Fijos 2768,5
Gastos eventuales  CAD
Salidas a comer 100
Ropa 200
Cine 50
Actividades Niños 70
 Total Gastos Eventuales 420
 Gran Total 3188,5

CAD 3200, si lo rendondeamos a un número bonito.

Tomen en cuenta que la descripción que les haré a continuación sobre los montos anteriores en dólares canadienses (CAD) se basa en los últimos 5 meses (otoño/invierno) para una familia de 2 adultos y una niña de 8 años, en Mississauga.

Gastos Fijos Mensuales:

  • Alquiler –  CAD 1400: Apartamento (“stacked townhouse”, planta alta) de 2 habitaciones, 2 baños y 1 puesto de estacionamiento, al noroeste de Mississauga, en una zona residencial. El monto fijo de alquiler se  cancela durante los primeros 5 días del mes e incluye el suministro de agua y el alquiler del tanque.
  • Supermercado – CAD 500: Las compras de comida las hacemos casi siempre en No Frills y más recientemente en SuperStoreNo Frills nos encanta porque encontramos algunos de los productos que consumíamos en Venezuela (como Harina Pan y papelón) y siempre tiene muy buenas ofertas. SuperStore es de la misma cadena, es un poco más costoso, pero se consiguen productos muy buenos, y también hay ofertas.
  • Electricidad – CAD 200 (aproximado / bimensual)Enersource: Este gasto nos sorprendió por dos razones: una, porque se factura cada dos meses, así que hay que organizarse bien y apartar el monto. Y dos, porque la cifra que teníamos “presupuestada” antes de llegar,  la que manejamos por referencia de los blogs y amigos/conocidos, era alrededor de CAD 60 mensual… y nada que ver!  Resulta que esos CAD 60 representan solamente “el consumo”, pero falta sumarle CAD 60 adicionales por “la entrega” del servicio, más el impuesto (HST del 13%).
  • Gas doméstico – CAD 70 (aproximado / mensual)EnbridgeAunque esta factura sí llega mensual, es la misma historia del servicio eléctrico: cobran por el consumo y por el suministro del servicio, más el impuesto. El gas se utiliza principalmente para el agua caliente y la calefacción, así que es normal que este monto venga más alto durante los meses de frío.
  • Seguro del carro – CAD 340 - DesJardinsEl carro de mi esposo es un Toyota Corolla 2003, sencillito, y la mejor tarifa que encontramos fue con la empresa DesJardins. Y aunque sé muy poco del tema, un corredor de seguros nos comentó que para vehículos de otras marcas y tamaños, el monto de la prima puede variar, y también influyen otros factores como: la ciudad donde se vive, cuántos conductores usarán el vehículo, y el hecho de que somos recién llegados y nuestro historial de manejo en Canadá apenas va comenzado.
  • Gasolina – CAD 150: Para llenar el tanque del Toyota Corolla, se gastan unos CAD 50, cada 10 días. De nuevo, esto depende del consumo del vehículo, según su tamaño y recorrido. Para que tengan una idea de los precios de la gasolina pueden revisar aquí.
  • Transporte público – CAD 43,50 – Mississauga TransitNosotros presupuestamos la compra mensual de un paquete de 10 tickets de autobús para adulto (CAD 27) y otro para niño (CAD 16,50) en el caso de necesitarlos.  Aunque no los usamos todos los meses, quisimos incluirlo como gasto fijo por si la rutina cambia y alguno de nosotros debe empezar a usar el autobús a diario.
  • Seguro de bienes: CAD 15 – StateFarmEn Venezuela nunca pensamos en comprar un seguro para nuestras pertenencias, pero aquí en Canadá nos explicaron y nos convencieron de su importancia. Aunque la incidencia de robos a viviendas es bastante baja, sí existe, y nosotros en particular invertimos unos CAD 5000 en la compra de nuestros muebles, así que no nos quisimos arriesgar. Pero realmente lo que nos convenció fue saber que el apartamento donde vivimos, como la mayoría de las casas en esta ciudad, están construidas con materiales altamente inflamables, así que un eventual incendio puede borrar del mapa nuestras cosas en cuestión de (poquitos) minutos.
  • Servicio de Internet: CAD 50 – AcanacIncluye servicio de internet por cable de 18Mbps de descarga. Es bastante estable, y si cancelan varios meses por adelantado les sale un poco más económica la tarifa mensual.
  • Celulares CAD 90 – Wind MobileMi esposo y yo tenemos un plan de telefonía celular de CAD 40 + tax, que incluye llamadas ilimitadas a Canadá y USA, mensajes de texto, identificador de llamadas, llamada en espera, y un pocotón de cosas más. También incluye plan de datos ilimitado, de hecho, antes de contratar el servicio de internet con Acanac, navegábamos con el servicio de Wind activando el tethering en nuestros celulares.
  • TV/Películas por Internet  - CAD 10 – NetFlixComo decidimos no contratar servicio de TV por cable (muy costoso para lo que ofrece), preferimos afiliarnos a NetFlix y de vez en cuando mirar alguna película o serie. Además, nuestra hija puede ver varios de sus programas favoritos.

Gastos eventuales:

  • Salidas a comer – CAD 100:  Normalmente algún fin de semana comemos una o dos veces en algún sitio de comida rápida como A&W, McDonalds, Taco Bell o Pizza Pizza. Una comida para los 3 en cualquiera de ellos puede rondar los CAD 30.  Muy rara vez o en ocasiones especiales, vamos a un restaurant un poco más caro, como Swiss Chalet o Mandarín. Este último es un “all you can eat” de comida china que de verdad vale mucho la pena. Allí gastamos alrededor de CAD 50, pero salimos a reventar.
  • Ropa – CAD 200: Aunque en nuestro presupuesto mensual destinamos un monto para comprar ropa, no es cierto que lo hagamos todos los meses. Hasta ahora hemos comprado todo lo que vamos a necesitar al principio de cada estación, sin embargo, dejamos apartado este dinero para compras eventuales o para aprovechar algunas ofertas.
  • Cine – CAD 50: Este monto es suponiendo que vamos al cine a ver una película en 3D, pagando dos entradas de Adulto y un Niño y comprando un combo de cotufas y refresco. Todo eso más impuesto. El cine en general, nos parece costoso, pero a nosotros nos encanta y es toda una experiencia. Sin embargo, la última vez que estuvimos en Cineplex nos pareció que los combos de comida estaban como caros (alrededor de CAD 16) y decidimos que la próxima vez nos llevaríamos nuestras propias chucherías y refrescos, o cenaríamos primero en casa.
  • Actividades para los niños – CAD 70 (aproximado): Recientemente inscribimos a nuestra hija en clases de natación en el centro comunitario cercano a la casa. El costo de nueve clases de natación fué de CAD 67, libres de impuesto. Para que tengan una idea de la diversidad de actividades para toda la familia y sus costos, pueden chequear aquí.

Ahí les dejo mi presupuesto familiar, con el cual nos sentimos cómodos por ahora. Como verán, no nos damos grandes lujos, pero cubrimos todas nuestras necesidades, sin dejar de hacer cosas divertidas.  Lo importante es encontrar desde el principio un balance en el cual el tema económico nos dé más tranquilidad que preocupaciones. Y aunque siempre estamos buscando mejores trabajos y otras fuentes de ingresos, no hay que olvidarse que vinimos aquí a vivir tranquilos, trabajando para disfrutar, no para sobrevivir.

 





Planificando el nuevo año

2 01 2013

comhoffster2013happynewyear-1-3Nunca hemos hecho la famosa “lista de resoluciones de año nuevo” de esas que nadie cumple, realmente preferimos hacer planes. Logramos emigrar a Canadá con éxito, en parte gracias a nuestro gusto por la planificación, así que como familia, creemos en ella.

Para este el año tenemos varios, por no decir MUCHOS, proyectos en mente. Algunos chiquiticos, como armar la pecera que le regalaron a nuestra hija el pasado Noviembre, y otros grandotes, como recibir a nuestros familiares desde Venezuela y  * Inserte aquí plan secreto que no les revelaré aún *.

Lo novedoso es que este año por primera vez podremos planificar sin la incertidumbre típica de cuando se vive en Venezuela, pero en función del clima y las estaciones, típico de cuando se vive en Canadá. Así que ya estamos pensando en lo que haremos en primavera y en verano.

Superada la Fase I de recién llegados, viene el siguiente paso donde queremos consolidarnos en el mercado laboral, obtener mejores ingresos, una casa con más espacio, conocer otras ciudades, y así sucesivamente….  aquí hay material para hacer planes hasta 2015, más o menos!

Lo bonito es que tenemos la oportunidad de comenzar el año haciendo lo que queremos, no lo que dicten las circunstancias del país, y eso a su vez conlleva una gran responsabilidad. Aquí lograr las cosas depende en mayor parte del esfuerzo propio y las ganas que le pongamos. “Inseguridad, control de cambio…”, eso aquí no existe. Así que se acabaron las excusas!

Siempre recordaremos 2012 como un año de logros. Hagamos de 2013 un año de triunfos!

Que todos, toditos, logren sus planes en este nuevo año…y bueno, porque no, que cumplan también con su lista de resoluciones. :D





Déjate ayudar

5 10 2012

En Canadá, en general, la gente es amable. Se puede contar y confiar en las instituciones. Para casi todo existe una manera correcta de hacer las cosas, y a los canadiense les gusta aplicarla, buscando hacer la vida más segura y civilizada. Aunque hay gente de muchas culturas, todas convergen en valores comúnes de amabilidad, inclusión y respeto.

Hace poco filosofaba con una amiga acerca de lo desconfiados que somos los venezolanos (o me atrevo a decir, los latinos) porque venimos de países donde la sociedad te enseña que nadie te hace un favor de a gratis y que es normal esperar lo peor de la gente. Luego al llegar a Canadá hay que darse tiempo para cambiar esa manera de pensar como parte del proceso de adaptación. A veces nos cuesta creer muchas de las demostraciones de gentileza que nos encontramos a diario. De hecho, para nosotros ese fué el primer shock cultural.

Lo otro que hay que aprender, además de bajar un poco la guardia, es dejarse ayudar. De nuevo, como en nuestros países solo contábamos con la familia y muy pocos amigos dentro de nuestro círculo de confianza, nos acostumbramos a ser “auto-suficientes” y resolver. Esto a mi parecer nos da una gran ventaja: somos versátiles y echamos para adelante ante cualquier situación, no nos quedamos en el aparato… o, dicho en cristiano, somos ingeniosos.

Sin embargo, como recién llegados en un país completamente diferente y sin conocer a mucha gente, nos ha tocado dejarnos ayudar. Al principio se puede sentir frustación de no saber muchas cosas, porque aunque te puedes saber la teoría por todo lo que investigaste en internet antes de venir, no se  internaliza el aprendizaje hasta que se vive. Así es como nos ha tocado preguntar, preguntar y preguntar, sobre todo a los amigos que tienen más tiempo acá, al personal del gobierno, y hasta a los vendedores en las tiendas. Estas dos últimas alternativas ni siquiera las considerábamos en Venezuela. Me cuesta aún creer que la vendedero de Sears, efectivamente estará dispuesta amablemente a aclarar mis dudas sobre cual es el mejor abrigo de invierno para comprar (y que de verdad sepa de lo que está hablando).

Asi mismo, es natural que en los primeros meses tus amigos (que pueden ser amistades de años o recién conocidos) te ofrezcan ayuda en muchas cosas: mudarte, cuidarte a los niños mientras haces diligencias, llevarte al super para que hagas la compra, darte tips de economía familiar, recomendarte para un trabajo, aconsejarte sobre cómo elegir el banco, el carro o (de nuevo) la ropa de invierno. Hay tanto que aprender, y tanta gente que te tiende la mano. Uno hasta puede llegar a sentirse abrumado y confundido… Porqué tengo que pedir ayuda si en mi país hacía todo por mí mismo? Me dejo ayudar? De nuevo, ADAPTACION. Cambiar un poco la manera de pensar. Aprender otra vez a confiar en la gente. Además, andar con la guardia arriba en un país donde no es necesario, es simplemente agotador.

Pasé un mes llevando a Sofia al colegio en transporte público y además, nos tocaba caminar unas 3 o 4 cuadras. A veces con lluvia, viento, frio o con todo eso junto. Trataba de no quejarme (Sofía nunca lo hacía), pero en el fondo pensaba que ojalá le asignaran pronto el autobús escolar, o que alguien se apiadara de nosotros y nos diera la cola, y además extrañaba tanto mi carrito en Venezuela! Caminar casi 2 km ida y vuelta al colegio, para mí era un suplicio. En este primer mes de clases Sofía se ha hecho muy amiga de una niña de familia egipcia, y el pasado domingo la invitaron a una play date (cita de juegos) en su casa. Ese día tuvimos la oportunidad de conocer a la mamá, una señora como de nuestra edad, y SUPER AMABLE. Conversamos un rato sobre los temas de siempre: de donde venimos, cuanto tiempo tenemos en Canadá, donde vivimos, nuestras profesiones, el colegio de las niñas…

Cuando la señora supo que todos los días llevaba y traia a Sofia caminando desde nuestra casa, nos dijo: “Eso es muy lejos! A partir de mañana, yo las voy a llevar de regreso al salir de clases“. Fer y yo quedamos ponchados (“Noooo, pero que pena! Nooo cómo se le ocurre…Si la acabamos de conocer…no podemos aceptar ese favoooor…que penaaa”). Ella insistió.

Al día siguiente me llamó temprano pata decirme que casualmente ese dia no iba a poder, pero que ya había arreglado con su esposo para que él nos trajera. Otra vez, yo “Noooo, pero que pena! Nooo cómo se le ocurre…Si nisiquiera conocermos a su esposo…no podemos aceptar ese favoooor…que penaaa”. El esposo se puso al teléfono y me dijo:

“Mucho gusto señora y bienvenida a Canadá. Mire, la vida en la ciudad es muy complicada, no la haga usted más complicada. Yo no la voy a llevar a Toronto, la voy a llevar a aqui mismo. Eso solo me toma 5 minutos. DEJESE AYUDAR. Nos vemos en un rato en el colegio. Hasta luego”.

Fin de la conversación. Ese día, el señor nos trajo hasta la casa, y yo todavía me sentía bastante “extraña” con aquella situación.

La historia continúa:

Al día siguiente la señora me vuelve a llamar: “Estaba pensando, que no tienes que caminar todos los días en la tarde hasta el colegio  para esperar a Sofia a la salida. Yo misma la busco y te la llevo, no me cuesta nada…“. Otra vez, me moría de la pena, y otra vez terminé aceptando. Le dije “Desearía tener un mejor inglés, para poder agradecerte mejor“. Ya para ese momento, “Thank you very very much” y “I really appreciate your help” no eran suficientes. Por cierto, olvidé decirles que la señora vive frente al colegio y se desvía como 8 cuadras sólo para traer a Sofía hasta la casa, y ha demostrado que lo hace con gusto.

Nosotros seguimos en ese proceso de aprender a confiar otra vez, de entender que NO todo el que se te acerca viene con intenciones ocultas o a querer aprovecharse de tí. No es fácil sacarse un cassette de tantos años, pero si les puedo decir que se siente muy bien estar rodeados de tanta gentileza. Y saben que se siente mejor? Retribuirla. Ayudar también a los otros. Estamos re-conociendo el concepto de esos favores que no necesariamente serán cobrados más adelante, y entendiendo que el valor de la generosidad no le pertenece a un país ni a una religión, sino al ser humano.





Transporte Público en Mississauga

25 09 2012

Nuestra relación amor/odio, o más amor que odio, con el Mississauga Transit comenzó como al mes de haber llegado. Les confieso que al principio tuvimos una gran resistencia de usar el autobús, ya que en Venezuela el transporte público es un sinónimo de pesadilla, además que para nosotros era etapa superada desde hace rato, ya que allá cada uno tenía su propio carro.  De hecho, no recuerdo que Sofía se haya montado jamás en un autobús antes de llegar a Canadá.

Al parecer en este país, una ciudad de mediano tamaño como la nuestra ya cuenta con su propia red de transporte, y en el caso de Mississauga está conectado con el GO Transit o sistema de autobuses y metro del GTA (gran área de Toronto). Desde aquí se pueden tomar rutas hacia muchas localidades vecinas como Oakville, Milton, Burlington, Brampton, Etobicoke y por supuesto, Toronto.

Porque amamos el Mississauga Transit?

  • Los autobuses son BELLOS, limpiecitos, los asientos muy cómodos, con aire acondicionado para los días calurosos y calefacción para el invierno. En casi todos existe un sistema que hace que el autobús descienda a la altura de la acera para facilitar el acceso a los  ancianos, niños, personas en silla de ruedas, coches para bebé y carritos de mercado. También tienen asientos abatibles para dar más espacio a estos últimos en el interior. Una grabación femenina va anunciado las paradas, así que es fácil saber dónde hay que bajarse y solicitar el stop a tiempo apretando un botón, o halando el cable amarillo que corre a lo largo de las ventanas.
  • Las rutas cubren casi toda las urbanizaciones y zonas de la ciudad. Existen también algunas “rutas express” que hacen muy pocas paradas ya que generalmente toman la autopista, y funcionan solamente en horas pico.
  • Son bastante puntuales y su esquema de horarios se puede consultar vía telefónica, en la página web MiWay  y también en los mapas de Google Maps. Nosotros usamos muchísimo éstos últimos, ya que según el día y la hora, ofrecen varias rutas posibles para llegar a la dirección solicitada.
  • Las paradas están bien señalizadas y algunas tienen asientos bajo techo. En todas hay un poste que anuncia el nombre y número de la parada, el nombre de la próxima, y el número teléfonico para llamar y consultar las rutas que pasan por allí y sus horarios.
  • En general, los choferes son amables. De hecho, tenemos una anécdota con una señora que manejó uno de los autobúses de nuestra ruta de las mañanas durante un mes. La señora TODOS los dias nos saludaba con una mega sonrisa y un entusiasmo contagiante. A Sofia siempre le decía “Good Morning Sweety” (Buenos días Dulzura). Era tan amable, que el día que se terminó su guardia en esa ruta se despidió de Sofía con un abrazo diciéndole que la iba a extrañar, y al bajarnos del autobús las dos lloramos como magdalenas porque no volveríamos a ver a “Sweety”, como la bautizó Sofía… Si alguien tiene una historia difícilmente parecida con algún chofer de su país latinoamericano, por favor que la comparta…

Porque no lo queremos tanto, a veces:

  • Es costoso, y aunque sabemos que estamos pagando por calidad de servicio, igual cada dólar pega en el bolsillo. Los tickets solo se pueden comprar en paquetes de 5 mínimo.  Los 5 ticket para niños cuestan $11.25 y para adultos $13. Si no se tiene ticket, se puede pagar con monedas en el propio autobus, y esa tarifa es de $3.25 para niños y adultos.
  • A veces se atrasa o se adelanta, lo cual puede afectar nuestra transferencia al siguiente autobús, si debemos tomar más de uno. Si el primer autobús se atrasa, obviamente corremos el riesgo de perder el segundo. Si el segundo se adelanta, corremos el riesgo de que el primero no llegue a tiempo. Por eso siempre recomiendan elegir una ruta que tenga al menos 10 minutos para hacer la transferencia. Además, dependiendo de la epoca del año, si llegamos demasiado temprano a una parada puede ser que nos toque esperar con un frío inclemente o un solazo playero.
  • No siempre está disponible. Por ejemplo, los fines de semana, el número de rutas se reduce y las que siguen funcionando también reducen su frecuencia. Durante los días de semana, la frecuencia en hora pico puede ser de 15 a 20 minutos, pero en horas de menor tráfico puede ser de hasta 40 minutos. Esto personalmente me ha afectado, ya que para buscar a Sofia al colegio simplemente no existe una ruta para llegar a la hora correcta (o pasa muy temprano o muy tarde) así que decidí irme a pie y caminar más o menos 2km todos los días hasta el colegio.
  • Se acabó la espontaneidad. Si vas a salir a visitar a alguien o hacer alguna diligencia, pues no te vas a la hora que quieres sino a la hora que pasa el autobús. Cuando se acaba la visita en casa de los amigos, ya no se puede hacer muy larga la conversación de despedida, hay que decir chao-chao y a correr, que nos deja el autobús!

Ni siquiera voy mencionar las diferencias intergalácticas que tiene el sistema de trasporte de Mississauga con respecto al de cualquier ciudad de Venezuela, porque simplemente no hay punto de comparación.  Aquí agradecemos cada día contar con este tipo de facilidades, y saber que los impuestos que pagamos a regañadientes se reflejan en servicios como ése que tanto nos ayudan en nuestra vida cotidiana. Es más, hasta he pensado que cuando venga mi mamá, la voy a montar en la ruta 44 que va por toda Streetville, y que es uno de los paseos más bonitos por la zona histórica de la ciudad!





Es Disneylandia? No, es el supermercado!

11 06 2012

Para los que venimos de paises con tantas restricciones en la importación de alimentos, aburridos de ver las mismas dos marcas de los mismos productos, o peor aún, productos que desaparecieron para siempre de los anaqueles desde hace meses, hacer mercado en el primer mundo es casi-casi como estar en un parque de diversiones. En cada esquina una sorpresa, miles de marcas que esperan por tí en los pasillos, frutas y verduras resplandecientes que brillan perfectas en sus mostradores… Es una experiencia que puede llegar a ser, inclusive, un poco abrumadora.

Nuestra primera vez en un supermercado canadiense fué algo que siempre recordaremos, porque así como abrir las cuentas bancarias representó el inicio de la vida “en serio”, hacer la compra de comida para nosotros fué el inicio de nuestra cotidianidad. Nos recordó que si, efectivamente, ahora vivimos aquí.

Lo primero que hicimos fué decidir a cual ir, ya que hay muchos, realmente más de lo que pensamos. Grandes, pequeños, caros, baratos, feitos, espectaculares… Walmart, NoFrills, Loblaws, Sobeys, FreshCo… al final, en casi todos se consiguen las mismas marcas y a veces, hasta tienen los mismos dueños. Para hacer nuestra primera compra grande, los amigos nos recomedaron ir a NoFrills. Es una cadena grande, tiene varias sucursales por toda la región y los precios en general son solidarios. Otro punto a favor es que se consiguen productos como la Harina Pan para las arepas, los plátanos y el queso español (spanish cheese), que es lo más parecido al queso que comíamos en Venezuela.

Así fué como llegamos lista en mano al NoFrills más cercano, y en pocos minutos ya estábamos maravillados. Mi primer momento de compradora feliz llegó cuando ví toda la variedad de vegetales y frutas, perfectamente limpios y alineados, que me hicieron pensar que era un buen momento para empezar a comer más sano y probar cosas nuevas, total, la comida también forma parte de la adaptación al nuevo país. Metí en el carrito unos cambures miniatura de Costa Rica, melocotones al natural (nunca los había probado, solo enlatados) y una auyama con forma de pera que venía de México. Para próximas compras pienso llevar arándanos, frambuesas, y cualquier otra fruta rara que se me atraviese…

A medida que fuimos avanzando en esa primera compra ibamos observando y aprendiendo varias cosas:

  • Me encantó poder encontrar de todo, y de cada cosa una gran variedad de marcas para elegir. Literalmente me desesperé tratando de decidir cuál yogurt llevar, ya que eran como demasiados tipos … al final terminé comprando una pack de 12 tarritos de sabores varios, de la marca Yoplait (familiar para mi).
  • En Canadá no se consigue normalmente la leche en polvo, sino líquida. Y ésta no viene en envases de cartón sino en bolsas plásticas. Y para poder servir la leche desde la bolsa hay que meterla en unas jarritas también plásticas. Además, la leche se viene según el porcentaje de grasa. La completa vendría siendo la de mayor porcentaje y la descremada, la de menor. Nosotros compramos leche 2% por si acaso…
  • Muchos productos vienen en tamaño grande, o en paquetes de 6, o de 12, o de 24. Así que al principio quizás haya que aventurarse comprando gran cantidad de una marca que no conocemos y cruzar los dedos para que nos guste. En la nevera tengo un galón enterito de jugo “Frutopia” que a mi hija simplemente le supo a medicina.
  • Hay muuuchos tipos de queso, aunque ninguno que nos convenza por ahora. Los que hemos probado hasta ahora son el queso español, el queso feta, el mozzarella y el havarti. Se me ocurrió comprar el cottage y no es que sepa mal…es que no sabe a nada en absoluto!
  • Venden mucha, pero mucha comida lista congelada: pizzas de todos los sabores, cenas completas, helados de todos los estilos, panquecas, tartaletas… Aqui al que no le guste cocinar tiene el asunto resuelto, solo necesita dinero y ya!
  • En esa misma tónica les cuento que las tortas que venden en el super son de-li-cio-sas.
  • Fué agradable conseguirnos el jugo de naranja con pulpa. También viene con extra pulpa y con nada de pulpa en absoluto.
  • Las carnes y aves tienen mejor sabor, aún no descubrimos porqué, pero es así. En general, muchas cosas aqui saben mejor, lo cual nos hace pensar: será porque hay más controles de calidad?
  • En casi todos los supermercados hay una sección dedicada a los alimentos orgánicos (supuestamente más sanos, pero también más costosos) y otra para vegetarianos.
  • Hay infinidad de comidas para todas las culturas, vale la pena atreverse a preparar un plato hindú, japonés o mejicano porque se consiguen todos los ingredientes.
  • Y asi mismo, hay infinidad de chucherías y alimentos procesados, así que tuvimos que mantenernos firmes ante la desición de comer más sano y comprar más o menos lo que comíamos en Venezuela. Sin embargo, no puedo negar que metimos en el carrito alguna que otra cosita no tan sana, Uds. saben, para probar…
  • Al momento de cancelar y guardar la compra, es mejor llevar tus propias bolsas, de esas reciclables. Casi todos los supermercados  las venden por máximo $1, o si prefieren también ponen a disposición cajas de cartón vacías. Todo sea por no utilizar tantas bolsas plásticas y contribuir con el medio ambiente.
  • En la primera compra gastamos alrededor de $400 porque obviamente teníamos que comprar todo de cero, incluyedo productos de limpieza y cosméticos, pero según nuestros cálculos no deberíamos gastar más de $250-300 en una compra mensual de rutina.

En general, en los supermercados canadienses hay de todo y para todos los gustos. En las primeras visitas seguiremos experimentando con las marcas y los sabores, conociendo los productos y aprendiendo a comprar de manera eficiente. Y bueno, sin perder la esperanza de tropezarnos algún día y entre tanta variedad, con nuestro añorado queso Palmita importado de Venezuela!








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